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Ferrer define su calendario para el próximo año y habla de su retirada

El alicantino confirma que el US Open 2018 será su última comparecencia en Nueva York y habla de sus sensaciones previas a la retirada.

El azar es caprichoso y ha querido que el año de la despedida tenística de David Ferrer en Nueva York se enfrente a uno de los hombres con los que más momentos ha compartido en el circuito ATP. El alicantino tiene asumido que está en el sprint final de su carrera profesional; las molestias físicas han puesto la puntilla final a este veterano gladiador que puede marcharse con la cabeza bien alta y que aspira a competir hasta el final con la misma honradez y entrega que lo hizo siempre. En una interesante entrevista con El Español, David ofrece unas reflexiones muy maduras y repletas de sentido del deber.

"Ha sido difícil tomar la decisión de retirarme pero he tenido tiempo para recapacitar. Llevo todo el año jugando, me lo he pasado bien y aunque no he dado el nivel que esperaba, estoy orgulloso de cómo he afrontado las derrotas", comenta. "Me encanta el tenis y, si por mí fuera no lo dejaría. Pero el nivel al que puedo competir ahora no me llena, físicamente no puedo jugar más de uno o dos partidos seguidos. Lo único que quiero es terminar con mi gente, en España", asegura Ferrer antes de aclarar qué es lo que ocurre.

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Y es que no es tanto la falta de motivación a una baja de nivel tenístico lo que le retira, como una serie lesión en el tendón de Aquiles. "Tengo problemas crónicos en ambos tendones. Tengo asumido que no voy a poder correr más de 40 minutos un par de días a la semana, ahora me cuesta bajar las escaleras ya, por ejemplo. Yo he intentado readaptarme, buscar soluciones pero la edad no perdona", asevera un David que deja claro cuáles son sus planes para la próxima temporada.

"Voy a jugar los siguientes torneos: Copa Hopman, Auckland, Buenos Aires, Acapulco, Barcelona y Madrid. Cuando acabe el US Open necesito tiempo para pensar si juego más cosas o no", dice un Ferrer al que no se espera ver en el Open de Australia y Roland Garros, a no ser que se encuentre muy bien y ambos torneos le ofrezcan una invitación ya que su ranking ya estará lejos de que pueda entrar directamente al cuadro final. Su despedida se podría producir ante Rafael Nadal, si el balear es capaz de vencerle en primera ronda. "Estoy contento de enfrentarme a él, es un regalo que el tenis me brinda. Voy a salir a intentar ganar, estoy al borde de la retirada pero pero moriré siendo competitivo. Quiero ganar", asegura en su último estertor uno de los guerreros más aguerridos de la historia del tenis.

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Ferrer niega que el hecho de haber sido padre haya acelerado este proceso y reconoce haber estado trabajando con un psicólogo. "No tiene nada que ver el nacimiento de Leo. Si estuviera arriba en el ranking seguiría jugando. Mentalmente no ha sido fácil pero creo que es el momento adecuado de retirarse. Llevaba dos años mal, con mucha rabia y en un pozo del que me ayudó a salir un psicólogo", desvela antes de referirse a su carrera profesional. "Estoy muy orgulloso de todo lo que he conseguido, nunca lo hubiera imaginado. Me hubiera conformado con la mitad, he sabido evolucionar siempre, trabajando mucho y me enorgullezco de cómo estoy afrontando la recta final".

Poco más que añadir a las palabras de un hombre capaz de emocionar a cualquier aficionado al tenis que haya tenido la suerte de poder disfrutar de su juego. David Ferrer llega a la recta final y quiere hacerlo planteando batalla. El US Open 2018 se prevé que sea el último gran evento del alicantino y quiere disfrutarlo al máximo. La tranquilidad y madurez que transmite con sus declaraciones han de tranquilizar a todos sus seguidores. David Ferrer se marcha feliz.