Uno de los jugadores más sonados en el circuito ATP de los últimos años ha sido Tomas Berdych. A las sombra del Big four, ha sido de los tenistas que han estado detrás intentando rascar algo que dejaban estos mágicos jugadores. El que llegó a ser No.4 del mundo el 5 de mayo de 2015, ha tenido que despertarse con la noticia de que ha salido del Top 50 trece años y dos meses después.
Finalista en Wimbledon, campeón del Masters 1000 de París-Bercy y poseedor de trece títulos en su vitrina, el checo también ha protagonizado épicas batallas en la Copa Davis junto a su carismático compañero Radek Stepanek. Un jugador que ha ido a más cuando cumplía años aunque desde el comienzo de su carrera, allá por el 2002, se le veía con grandes cualidades para poder estar arriba y luchar por los campeonatos más importantes.
Ahora, tiene 32 años, debido a una lesión no ha podido competir en Wimbledon, lugar donde defendía semifinales del pasado año. Por lo tanto, eran muchos puntos en juego y ha visto como su clasificación descendía 35 posiciones hasta pisar el No.59 del ránking ATP.
A finales de enero de 2017 perdió su lugar dentro de los 10 mejores tenistas y no ha podido regresar. Desde entonces, su rendimiento disminuyó y no le hemos podido ver en tantas importantes citas luchando ante los mejores. Entonces, el debate está servido, al no verse tan competitivo como en años atrás quizá por la cabeza del checo puede transcurrir la idea de que la retirada se acerque y tenga que pensar en otras cosas después de haber ganado más de 27 millones de dolares en premios a parte de los contratos publicitarios.
De aquí a final de temporada, apenas defiende puntos ya que su mejor resultado del pasado año por estas fechas, fueron las semifinales del ATP 250 de Los Cabos. Tras recuperarse, veremos como podrá afrontar la gira americana sobre pista dura y sí se siente competitivo para continuar luchando por cosas importante o cerca de los más grandes. En estos momentos, parece complicada esta tesitura pero cosas más complicadas hemos visto.

