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Ganar sufriendo sabe mucho mejor en el tenis

David Ferrer llevó a España a las semifinales de la Copa Davis 2018, al vencer al alemán Philipp Kohlschreiber en uno de los grandes partidos del año.

La regularidad es un buen preciado en el tenis, y uno de sus mayores exponentes en los últimos años es David Ferrer. El tenista de Jávea se ha convertido en todo un especialista en conseguir victorias con España en Copa Davis y hoy ante todo su público no iba a ser menos. El jugador alicantino sacó casta y coraje para conseguir uno de los triunfos más emotivos de su carrera deportiva, derrotando a Philipp Kohlschreiber por 7-6, 3-6, 7-6, 4-6 y 7-5 en 4 horas y 55 minutos de juego, y llevando al combinado español a las semifinales de Copa Davis.

Con dos tenistas tan luchadores como son Kohlschreiber y Ferrer, el partido se preveía equilibrado, pero la realidad superó las expectativas. El jugador español comenzó dominando los intercambios largos, pero ya en el primer juego tuvo que salvar alguna que otra bola de rotura ante el ímpetu del jugador alemán que salió muy concentrado y decidido a la pista, y sabiendo que si el intercambio se hace más largo el porcentaje de éxito sería más bajo. Esta forma de jugar también provocó numerosos errores no forzados de Kohlschreiber que vio como Ferrer le rompía el saque y se ponía a punto de abrir brecha en el marcador, pero como bien decía Sánchez Casal, lo más complicado en un tenis es intentar que no te rompan el servicio cuando tú has conseguido un break. Kohlschreiber apoyado principalmente con su revés a una mano igualó la contienda y llevó el partido al desempate. Allí David Ferrer sacó todo su arsenal tenístico y con un contundente 7-6 (2) en 64 minutos de juego.

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Se podía esperar que tras un esfuerzo semejante de ambos, el partido bajaría enteros pero nada más lejos de la realidad. Incluso, para los que aún no conocen lo suficiente a Ferrer, cabía la posibilidad de que el alicantino se dejara ir y corriera un tupido velo sobre un encuentro intrascedente, pero ese no es el estilo de Ferru. El español estuvo fantástico al servicio y consiguió neutralizar hasta que su cuerpo pudo el buen hacer de Philipp que tenía claro que si no conseguía llevarse esta segunda manga sus probabilidades de victoria serían nefastas. El break le cayó al alemán en el sexto juego y dicha rotura iba a ser mantenida hasta el final del set donde con un trabajado 6-3, Kohlschreiber iba a empatar el partido.

Ferrer necesitaba urgentemente un tiempo muerto, algo que le ayudase a oxigenar un poco el partido y es que el gran tenis del alemán le estaba matando. Encontró la manera el alicantino de mantener las idas y venidas del alemán, pero en el noveno juego Kohlschreiber conseguía romper el servicio de David y tenía el saque para cerrar el set, pero ahí apareció el coraje y el pundonor de Ferrer que hacía el contrabreak y volvía a igualar el partido nuevamente. Todo se iba a decidir en el tie-break nuevamente, y como sucediese en el primer set, comenzaron a aparecer las dudas de Kohlschreiber que comenzó a bajar enteros en su tenis y volvía a poner a Ferrer set arriba en el partido.

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Cuando todo parecía de cara, el partido se torció. Ferrer se relajó inconscientemente, bajó la intensidad de piernas y comenzó a acumular error tras error para que Kohlschreiber volviera a meterse en el partido, y eso fue lo que hizo. Los regalos se acaban pagando y David lo hizo. El alemán conseguía romperle el servicio al español y se llevaba la cuarta manga por un duro 6-4.

La quinta y última manga se antojaba increíble con clases de buen tenis y de muchísima intensidad. David comenzó mucho más enchufado consiguiendo un break nada más comenzar y dejando claro que a pesar de tener 36 años, tiene un corazón de un chaval de 18. Cuando mejor estaba el tenista español fue cuando apareció el viento y le causó una mala pasada al español, haciendo que Kohlschreiber volviese a empatar el partido y complicase aún más las cosas. El jugador germano se vino arriba e incluso estuvo a muy pocos puntos de llevarse la victoria, pero una vez más apareció el pundonor de Ferrer que reaccionó a tiempo y luchó en cada punto como si fuese el último y sacó a relucir su competividad y su capacidad de lucha para encadenar grandes puntos y romper el servicio de Kohlschreiber en el undécimo juego. Con su servicio y con el aliento de todo su público, David Ferrer se llevó el partido y llevó a España a las semifinales de la Copa Davis 2018. ¡Francia allá vamos!