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Dominic Thiem cuenta cómo transformó su revés de dos a una sola mano

Jose Morón - 15 feb 2018 | 09:21

El tenista austriaco cuenta él mismo cómo fue transformando de pequeño su golpe de revés para pasarlo a una sola mano y convertirlo en el arma que es hoy día.

En el tenis, uno de los golpes más estéticos y bonitos es el revés a una mano. Un auténtico bocado gourmet para muchos aficionados a este deporte con reminiscencias del tenis más clásico de otras épocas. Uno de los jugadores que lleva este golpe por bandera es Dominic Thiem. El austriaco se ha sentado con los compañeros de la ATP para su sección 'My Story', donde cuenta cómo transformó de pequeño este golpe y es que Dom solía tirar el revés a dos manos pero poco a poco fue haciendo el molde para pasarlo a una sola y convertirlo en el arma que es hoy día.

"No fue un cambio de un día para otro", comienza diciendo Thiem. "Fue un proceso que duró meses o incluso medio año. Ya practicaba el revés a una mano aunque en los partidos lo tiraba a dos. Los mezclaba un poco pero de forma lenta lo fui cambiando a una mano. Fue un periodo duro en las primeras semanas y meses ya que todo el mundo me jugaba al revés y por aquél entonces no podía crear demasiado daño con este golpe y cometía más errores que con las dos manos", continúa.

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Dominic revela que el cambio definitivo lo hizo cuando tenía 12 años. "Creo que fue la edad perfecta para hacerlo", afirma. Thiem no logra recordar cómo era la técnica de su golpe a dos manos pero sí que era la equivocada. Sus entrenadores le fueron amoldando el golpe a una mano para crear el tipo de jugador que necesitaba ser en el futuro. El revés a una mano implica tener ciertas desventajas respecto a otros jugadores pero también le hace tener otras a favor. "El jugar a una mano te permite tirar el slice y hacer más cosas que si tienes el revés a dos manos", asegura.

Las nuevas tecnologías y el avance en el mundo de las raquetas hace que el juego se encamine hacia una velocidad y potencia muy grandes. Cuando son pequeños, aquellos jugadores que tienen el revés a una mano se encuentran con una mayor desventaja ya que les es más difícil generar potencia por este lado del juego y eso lo sufrió Thiem en sus carnes en ese primer periodo tras el cambio aunque no se arrepiente de la decisión. "Cuando tenía 14 o 15 años no lograba tener buenos resultados, comparado a cuando jugaba con dos manos pero hoy sé a ciencia cierta que fue la decisión correcta", sentencia.