Hyeon Chung jugará sus primeras semifinales de Grand Slam después de derrotar a la sensación del torneo, el norteamericano Tennys Sandgren, tras doblegarle en tres mangas (6-4 7-6 6-3), en poco más de dos horas de partido y tras mostrar un notable nivel a la hora de imponer su superioridad técnica, física y competitiva. El coreano buscará ante Federer o Berdych su primera final de Grand Slam en base a un juego que seguramente servirá de referencia para medir a los mejores pegadores del circuito.
Porque si algo caracteriza a Hyeon Chung es su capacidad para transitar de un momento a otro, de una situación de dominio a una de retaguardia. Si bien no tiene las manos de los grandes referentes que han llevado a otro nivel la defensa y el contragolpe, el coreano dispone de un físico atlético, de unas piernas poderosísimas para jugar con 'pista grande' y responder actitudes agresivas, saques planos, y desequilibrio. Las piernas de Chung desesperaron a un Sandgren que lo intentó todo a base de arrojo pero sin el tenis necesario para comprometer al asiático.

Chung, un jugador moderno por su estabilidad táctica y posicional, siempre estuvo ahí. Durante las dos horas y veinte minutos, se mantuvo en pie, firme, estable, imperturbable, frío en su mejor sentido, equilibrado. Enfrente, un Tennys Sandgren muy dependiente del golpe ganador, de la sexta velocidad, del riesgo desmedido y del primer servicio constante. El 6-4 y 2-0 que se sucede en la primera hora de partido explica la dualidad que surge entre ambas propuestas y el dominio de la escena de Chung. Sin ruido ni grandes dispendios, con su habitual economía y su potencia escondida en consistencia.
La segunda manga, no obstante, tiene su miga, pues Sandgren encuentra resquicio en un momento de duda del surcoreano, y endosa un parcial de cuatro juegos a uno para situarse 5-3 y saque, pero lo que puede ser un partido completamente nuevo, se frena. Chung mantiene la calma, Sandgren se tambalea y cede su servicio para terminar cayendo en una muerte súbita muy pareja, dubitativa en ambos lados de la pista, que señala a Chung la senda de las semifinales.

En una tercera manga sin demasiada historia, con un break tempranero del asiático, sólo el suspense del último juego adereza el desenlace, con varios puntos emocionantes, después de que Chung desperdicie tres bolas de partido (40-0), la Rod Laver Arena se deshace en vítores ante la fantástica actuación de Hyeon Chung, un tenista que lo tiene todo para jugar al tenis de hoy. Aunque no haga demasiado ruido, si se lo cree, puede llevarse este Open de Australia.

