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Radek Stepanek, el adiós de un mito

Repasamos la carrera de un jugador tan carismático y espectacular como admirado e incómodo para sus compañeros en el circuito ATP.

Hay jugadores que, más allá de sus resultados, influyen sobremanera en el tenis. Uno de ellos es Radek Stepanek. Genio y figura, el checo resistió el paso del tiempo adaptándose al mismo pero sin perder su esencia; esa que le hacía practicar un tenis vistoso y romántico, con golpes planos y subidas a la red más propios del siglo pasado. No ha sido esto un mero artificio y seña de identidad, sino que se ha labrado una carrera repleta de éxitos que le hacen abandonar las pistas con la cabeza alta y el orgullo de haberlo dado todo.

Queda en el imaginario colectivo una trayectoria de 22 años de duración, con un balance de 384 triunfos y 302 derrotas en el circuito individual. El amor por el tenis de Radek se ha puesto de manifiesto en los últimos años de su carrera, cuando ha ido sobreponiéndose a lesiones de diversa índole para seguir demostrándose a sí mismo que podía ser competitivo. Su cuerpo dijo basta, pero en los anales de la historia de este deporte quedan escritas proezas inolvidables.

El checo llegó a ser el octavo mejor jugador del planeta en 2006, participando en las ATP Finals de dicho año donde no pudo pasar del Round Robin. Cuenta en su haber con cinco títulos y, curiosamente, ninguno de ellos sobre hierba. Era esta superficie la que, aparentemente, mejor se adaptaba a su estilo pero los entorchados llegaron en Rotterdam 2006, Los Ángeles 2007, San Jose y Brisbane en 2009 y Washington 2011, siempre sobre superficie dura.

Intenso, repleto de motivación, desafiante y, en ocasiones, insolente. Los grandes aficionados no podrán olvidar ese puño cerrado de Stepanek mirando fijamente a su rival hasta que éste tenía que retirarle la mirada. Curiosamente, eso no aminoró el respeto y admiración de muchos de sus compañeros en el circuito ATP, que no podían más que asistir impávidos al amor por el tenis que desprendía el checo en cada golpe.

Parecía un hombre nacido para una competición para la Copa Davis, y así lo demostró siendo protagonista en las Ensaladeras de 2012 y 2013. Cosechó los triunfos definitivos en ambas finales, ante Nicolás Almagro y Dusan Lajovic, mostrando su lado más aguerrido y encorajinado. Ambas las cosechó ya por encima de la treintena, desafiando las leyes de la naturaleza al llegar a disputar hasta tres partidos en un fin de semana. Y es que Radek ha sido un gran jugador de individuales pero una estrella en dobles.

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Ganador de dos Grand Slams (Open de Australia 2012 y US Open 2013) haciendo pareja con Leander Paes en ambas ocasiones y campeón de 18 títulos en total, el checo también dejó su huella en los Juegos Olímpicos, con un meritorio bronce en dobles mixtos en Río de Janeiro 2016 junto a Lucie Hradecka. Pero no solo por los títulos será recordado Stepanek, sino también por puntos inverosímiles y batallas notables contra los mejores del mundo.

Llegó a ganar a Novak Djokovic en Rotterdam 2006 y fue notable su duelo en el US Open 2007 y Wimbledon 2014. También logró ganar a Roger Federer, en dos ocasiones, pero ninguna a Rafael Nadal. Llegó a cuartos de final de Wimbledon 2006, venciendo a jugadores del nivel de Juan Carlos Ferrero o Fernando Verdasco, y perdiendo contra Jonas Bjorkman en un duelo apoteósico que supuso la gran oportunidad perdida para Radek de explorar sus límites.

Genio y figura dentro y fuera de las canchas, el checo destacó como uno de los "ligones" del circuito ATP. En su nómina de parejas figuran Martina Hingis, Nicole Vaidisova y Petra Kvitova. Pierde mucho el tenis con la pérdida de un hombre honrado con su deporte predilecto y que siempre dio todo lo que tenía en cada partido. Radek Stepanek se retira pero deja un legado importante para los tiempos venideros.