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Damir Dzumhur, el milagro tenístico de la Guerra de los Balcanes

El bosnio de 25 años ha tenido que superar situaciones muy difícil en la postguerra hasta llegar a la élite del tenis mundial.

Hasta en las mayores tragedias de la historia hay episodios que invitan a tener esperanza en la condición humana y que se erigen en fuentes de inspiración para generaciones venideras. Una de ellas es la protagonizada por Damir Dzumhur, uno de los jugadores revelación de la temporada. Y es que el bosnio ha cosechado 35 victorias por tan solo 23 derrotas, balance impensable para un hombre que comenzó el año en el puesto 77 del ranking ATP.

Meses más tarde marcados por el esfuerzo, el sacrificio y la pasión, este bosnio de 25 años ha levantado dos títulos ATP, ambos en territorio ruso (San Petersburgo y Moscú) y ha asombrado al mundo con su capacidad para crecer sin hacer demasiado ruido e ir quemando etapas en una progresión más que notable. Es uno de esos hombres que parecen destinados a ganarse el pan con el sudor de su frente, y así fue, de manera literal, en los primeros años de una dura vida marcada por la Guerra de los Balcanes.

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Damir nació en 1992, en medio de la contienda bélica más cruel y sangriente de Viejo Continente en las últimas décadas. Fue dado a luz por su madre en un centro hospitalario improvisado en Sarajevo, con el silbidos de los bombardeos y los tiroteos como telón de fondo. En un país destrozado y sin ninguna infraestructura, Dzumhur quiso desarrollar su pasión por el tenis, a pesar de los muchos obstáculos que tuvo que superar y que narra en primera persona con emoción incontenible.

"He llegado a jugar sobre superficies que no existen. En mi etapa de formación, en Bosnia casi no había nada de tenis, solo jugué en una pista buena. Fue muy duro", rememora un hombre cuyo ídolo es Roger Federer, al que se enfrentó en la tercera ronda de Roland Garros y Wimbledon 2015, hasta ahora su mejor resultado en Grand Slam junto al alcanzado este mismo en US Open, también de tercera ronda. "Creci viendo jugar a Federer en Wimbledon y soñaba con enfrentarme a él algún día", asevera un hombre forjado en un ambiente hostil y que encontró en el tenis su mejor aliado gracias a su padre, entrenador y amante de un deporte cuya pasión supo transmitirle a su retoño.

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Quizá no sea el jugador más veloz, el más potente o el más carismático, pero si algo ha dejado claro a lo largo de su aún corta carrera es que tiene una capacidad de trabajo y sufrimiento infinitas, así como gran paciencia y tesón. Logró su incursión en el top-100 el 23 de febrero de 2015 y no ha vuelto a salir de él. Esto da una idea de la solidez de un hombre que no ha acusado la exigencia que supone un salto cualitativo de ese calibre; constante evolución, mejora continua.

En un país de poco más de 3 millones y medio de habitantes y ávido de referentes, Damir Dzumhur se ha convertido en un ídolo nacional y no elude su presencia en la Copa Davis, donde ha ganado 14 de los 23 partidos que ha disputado, y ayudó a que su país se mantuviera en el exigente Grupo I. "De pequeño me ofrecieron jugar para Croacia, me daban todo tipo de facilidades de las que yo no disponía pero la rechacé porque sentía que no podía jugar por otro país que no fuera el mío", asevera un hombre que este año ha ganado a jugadores como Alexander Zverev, Stan Wawrinka, Kevin Anderson o Feliciano López, además de hacer final en Winston-Salem.

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Habrá que estar muy atentos a la progresión de Damir Dzumhur, quien tiene todas las papeletas para partir como cabeza de serie en el Open de Australia 2018. Y es que el jugador bosnio se ha colocado como 31 del ranking ATP gracias a su impecable temporada. Intentará dar continuidad a su buen hacer en los últimos compases de un año inolvidable, tanto para él como para su país.