Jared Donaldson es, ahora mismo, el mejor restador que contempla el tenis estadounidense. Sí, ya sé que apenas tiene 20 años y que se hizo profesional hace solo tres temporadas, pero los números del calendario actual muestran una realidad que le ha llevado de empezar el curso jugando Challengers estando fuera del top100 a disputar todos los cuadros finales ATP y quedarse a un paso de los 50 mejores del mundo.
El de Providence, entrenado por Mardy Fish y Jan-Michael Gambill ha ido dando pasos de gigante en los últimos meses, solo así un chaval de su edad puede encadenar tercera ronda en Wimbledon, octavos en Atlanta, octavos en Washington, octavos en Montreal y cuartos de final en Cincinnati. De salto en salto hasta colocarse número 51 del mundo y tercero en la clasificación de jóvenes promesas que da acceso a disputar el torneo de Milán. Evolución constante y aprendizaje cada semana, el camino de momento es inmejorable.
Sin embargo, el gran dato que aparta a Donaldson del resto es su buen porcentaje en los juegos en los que no sirve, justo el arma por antonomasia que siempre se le adjudicó al tenista norteamericano. De hecho, las cifras que muestran desde ATP es que existen cuatro jugadores estadounidenses entre los 26 mejores sacadores del circuito pero ninguno entre los 30 mejores restadores. El caso de Donaldson muestra un tenista correcto en la primera faceta y notable alto en la segunda.

Como bien podemos ver en la tabla que nos facilita la ATP, estas serían las posiciones que ocupan los seis mejores tenistas americanos del ranking en lo referente al saque y al resto. Por ejemplo, John Isner ocupa el primer puesto en la tabla de sacadores y el puesto 80 en la de restadores. Si nos vamos a la fila de Jared, vemos cómo ese puesto 32 en la lista de restadores le hace ser el mejor yankee del vestuario en este aspecto. Un dato muy interesante que le convierte en un jugador peligroso de cara al futuro.
Así a bote pronto, Donaldson arroja mejores números al resto que otros ilustres como Lucas Pouille, Kyle Edmund, Stan Wawrinka, Juan Martín Del Potro o Jo-Wilfried Tsonga. Como bien se demostró a finales de la temporada pasada, los jugadores que mejor dominen el resto serán quien acaben en lo más alto de la clasificación (véase Djokovic y Murray en 2016), y no al contrario, aunque el saque represente el primer golpe del tenis y una de las armas más necesarias en estos tiempos.
El de Providence ya sabe lo que es ganar este año a gente como Gilles Muller, Milos Raonic, Mischa Zverev, Diego Schwartzman, Lucas Pouille, Benoit Paire o Roberto Bautista, gente muy por encima de él en cuanto a formación y madurez. Veremos el tiempo dónde sitúa al jovencísimo Jared, pero los números indican que estará rondando las posiciones privilegiadas de la tabla.

