Van ganando posiciones en el ranking, espacio en la prensa y protagonismo en los torneos. Por ende, seguidores en las gradas. Incluso la cotización de sus victorias se desploman en las casas de apuestas. Cada vez son valores más seguros. Algunos pertenecen a la bautizada como Next Gen, otros son algo mayores, pero todos tienen un futuro común. Y brillante. El futuro del tenis.
Hablamos de Dominic Thiem, Alexander Zverev y de Nick Kyrgios. Incluso de Borna Coric. No necesariamente en ese orden, pues esto no es más que una carrera de caballos que acaba de empezar. Caballos que aún son corceles, pero los mejores corceles del mundo.
Mientras el Big Four apura sus últimos años de gloria emerge con violencia una generación de raquetas que tiene el talento cosido a las cuerdas. En el Open de Madrid de la semana pasada tuvimos a varios de ellos. Posiblemente a los mejores. Y no decepcionaron. Coric se cargó a Murray en sets corridos tras venir de la previa como lucky loser. Zverev llegó a cuartos despidiendo en el camino a Verdasco (35), Cilic (7) y Berdych (14). Casi nada. Mientras que Kyrgios y Thiem solo perdieron ante Nadal, en el caso del austriaco de manera heroica.
[getty:681947864]
Estos cuatro nombres abanderan una generación prometedora donde también se espera a Khachanov, Medvedev, Tiafoe, Fritz y Chung. Pero si tuviéramos que elegir el Big Four del futuro, a día de hoy nos quedaríamos con el que brilló en la Caja Mágica. En algún momento del torneo todos dieron la sensación de tener calidad suficiente para aspirar al título. Suena fuerte. Hablamos de un máster 1000, donde los datos son demoledores: de los últimos 65 torneos de esta categoría, 60 los ha ganado el Big Four.
Y entre las cuatro grandes raquetas del mundo y las cuatro que algún día podrían serlo, una pléyade de tenistas que durante años han permanecido a rebufo. Hablamos de Cilic, Wawrinka, Nishikori, Del Potro, Berdych, Tsonga o Monfils; y de esa otra generación a caballo entre el Big Four y la Next Gen, formada por Goffin, Dimitrov, Raonic y otros tantos tenistas nacidos a principios de los 90.
[getty:681981654]
Con todas las fichas sobre el tablero, abrimos el debate: ¿Están Thiem (7), Zverev (17), Kyrgios (18) y Coric (41) ya preparados para ganar un máster 1000 o un Grand Slam? La cuestión podría hasta ofender a algunos aficionados viendo la segunda juventud que viven Federer o Nadal, pero lo cierto es que estos cuatro jugadores ya han cosechado sonados triunfos ante el Big Four. Y su progresión sigue siendo meteórica. Cada vez se acercan más a las finales y ya han levantado torneos ATP 500. Incluso en el caso de Thiem se ha metido tercero este año en la Race to London. Analicemos uno por uno.
KYRGIOS
El australiano es un potencial número 1 por técnica y talento. Le falla la cabeza, que no es poco. Y le falla mucho. Su cerebro es como un campo de minas y, en ocasiones, sus partidos un thriller con final inesperado. Con una derecha poderosísima y uno de los mejores saques del mundo, su motivación en la pista es completamente proporcional al rival que tiene delante. Se crece ante los grandes, juega mecánicamente ante el resto. Y eso a veces le cuesta la derrota. Hace unos meses confesó sin rubor que "no me gusta el tenis ni me interesa ser número 1 del ranking". Su actitud es su principal obstáculo para llevarse un gran torneo. Talento en su juego tiene de sobra. Este año ya ha ganado por dos veces a Djokovic, estuvo a un tiebreak de meterse en la final de Miami y su título más importante hasta la fecha es el ATP 500 de Tokio conseguido el pasado curso.
[getty:682016938]
THIEM
Es el más maduro de la nueva oleada, con un juego apoyado en su poderoso revés a una mano y un saque muy sólido. Un chico centrado, con una estabilidad psicológica envidiable cuando está en la pista, impropia de su edad. Esa cabeza y su regularidad -rozó las 60 victorias el pasado año- le llevaron a jugar la última Copa de Maestros. Desde entonces se mantiene firme en el top ten. Este curso logró su mayor título, el ATP 500 de Buenos Aires, y fue finalista en el Conde de Godó y en el Open de Madrid, donde obligó a Nadal a sacar su mejor versión. También atesora el torneo de Acapulco de 2016. Por resultados, madurez, tenis y estado de forma, ya es un claro candidato a levantar próximamente un máster 1000.
ZVEREV
La progresión del joven alemán en el último año ha sido escandalosa. En el 2014 asombró al mundo en el torneo de Hamburgo, pero fue en 2016 cuando se destacó como una de las promesas con más futuro del tenis, etiqueta que se está encargando de refrendar en la presente temporada. Mejora su ranking mes a mes y ya se sitúa en el puesto 17º. Está haciendo de su servicio la herramienta más potente de su juego, siempre ofensivo y muy valiente, y se mueve con mucha comodidad en todo tipo de superficies, lo que le va a otorgar muchas posibilidades durante su carrera. A sus escasos 20 años ya ha levantado tres títulos ATP 250: Montpellier, Munich y San Petesburgo. No es descartable que a corto o medio plazo pueda levantar un máster 1000.
[getty:682290652]
CORIC
Es el que ha llegado más tarde, pero eso no quiere decir que sea el peor, ni mucho menos. Eso sí, es al que le falta más madurez, que no calidad. El croata todavía no ha encontrado esa regularidad necesaria en los torneos, pero ya ha dejado momentos brillantes que le dan crédito para meterle en la terna de candidatos a hacer cosas importantes. Tira bastante de manual a la hora de jugar al tenis y entre sus asignaturas pendientes está la de mejorar con su servicio. En este aspecto sí está lejos de Zverev, Kyrgios y Thiem. Es uno de los pocos tenistas del ranking que puede presumir de tener un head-to-head favorable ante Nadal (2-1) y Murray (2-0). Este año logró su primer torneo ATP en Marrakech tras una espectacular remontada en la final ante Kohlschreiber.

