Roma se rinde a Fabio
Fabio Fognini asesta un serio correctivo a un Andy Murray completamente apagado en tierra batida. Sensaciones preocupantes del escocés
Fabio Fognini iluminó la noche de Roma junto al jubilo de su gente. En la sesión nocturna del Foro Itálico, el de San Remo dejó sin palabras a Andy Murray en un nuevo descalabro del escocés en esta gira de tierra batida. El talento del italiano ahondó en las dudas del número 1, actualmente faltó de rumbo en su juego y sin victorias que celebrar aún caminando sin argumentos. Por momentos, Fognini bailó a su rival por toda la pista (6-2 6-4), sin que, y ahí ocurrió lo más negativo, surgiese y apareciese la reacción en un líder del ranking.
En mitad del correctivo, también en su desenlace, no hay ardor ni queja en Murray. No aparece en su gesto alguno de sus descontentos, de sus momentáneos enfados que caracterizaban su caminar entre puntos. "Lo peor es que no he intentado nada", decía Andy tras caer en Madrid ante Coric. Porque la nota más negativa es que Fabio juega a un buen nivel pero no es un desborde inagotable e intransferible ante el que solo puede felicitar.
Fognini arranca móvil, con las piernas a ritmo, preparado para patinar, recuperar y jugar un partido incómodo, no sin olvidarse de llevar la iniciativa, de tirar las manos y de abrir la pista con paralelos planos y cruzados angulados. Su talento, que seguirá perteneciéndole hasta que ni pueda caminar, enciende la pista cuando decide atacar. Ahí, Murray pierde el partido, pues Murray está experimentado en esta gira de tierra batida una sucesión de pérdidas, más allá de las derrotas.
EN concreto de la movilidad para ganar puntos en los que le atacan de primeras. Su contragolpe se ha quedado en 2016, y su actividad ofensiva, desde el resto y el revés, ha cedido tanto terreno que sólo puede defender y dejar bolas cortas cada vez que sufre una acometida. Fognini, un jugador de mano y momentáneos idilios con las líneas y los ángulos, se puso las botas para agujerear la débil estructura defensiva del número 1, y dominar así todos los intercambios. Si Murray es atacado, ahora mismo no sabe qué decir. Se queda mudo.
De ahi un apagado lenguaje corporal que ha compartido en la última comparecencia en Madrid, y que se observa con el paso de los minutos. Su poca confianza no encuentra respuestas en sus golpes, una dinámica que viene arrastrando toda la temporada, y que se inició en Indian Wells, cuando tras ganar en Dubai, los problemas comenzaron a aparecer.
En un segundo set que a punto estuvo de enmarañarse para el italiano, Murray terminó cediendo en mitad del algarabío local, que con cierto suspense pudo celebrar finalmente una victoria contundente de un talento congénito ante un hombre actualmente alejado del foco. Sin Lendl y encadenando derrotas sin atisbo de reacción, el presente del actual número 1 nada camina sin brújula.