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Tommy Robredo está en la temporada más dura de su carrera

Jaime Bernal - 7 may 2017 | 08:15

El tenista español volvió a finales de la pasada campaña de una lesión que le tuvo fuera de las pistas. Afronta todo un reto personal para volver a su mejor nivel.

La presente temporada es una de las más complicadas para Tommy Robredo. El tenista de Hostalric, que cumplió treinta y cinco años la semana pasada en Estoril, ha vuelto a jugar torneos ATP con regularidad después de la desafortunada lesión que sufrió en febrero 2016. Después de perder contra Djokovic en Dubái, Robredo viajó a Barcelona para operarse de unos problemas en su codo derecho que le tuvieron siete meses alejado de las pistas. Cuando Tommy volvió a jugar, había caído 200 puestos en el ranking. Desde su regreso en septiembre hasta final de temporada, solo se dedicó a jugar principalmente torneos de categoría Challenger para ir cogiendo rodaje de cara a un potente regreso en 2017. El catalán tenía clara la receta para hacer un buen regreso y así lo compartió con los compañeros de Tennis Smash: “Trabajar, trabajar y trabajar. Una cosa es estar fuera y otra es estar trabajando para recuperarte lo más pronto posible. Estás siempre en el gimnasio y en el fisio recuperándote”.

Entre el parón obligado por la lesión y los discretos resultados en los últimos campeonatos de 2016, Tommy Robredo jugó el primer torneo de la temporada siendo el número 550 del ranking. Lógicamente, al estar tanto tiempo apartado de las pistas, tenía ranking protegido y la ATP le reconocía como el 57 del mundo. Empezó la temporada en arcilla jugando el torneo de Buenos Aires en el mes de febrero, donde usó por primera vez el ranking protegido. Aquí sumó la primera victoria de la temporada ganando a Fabio Fognini. En Río de Janeiro hizo uso de nuevo del ranking protegido y esta vez el italiano se tomó la revancha y eliminó al español en el primer partido. En ambos torneos jugó también la modalidad de dobles para ir cogiendo con más rapidez el ritmo.

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Robredo tenía claro su objetivo: ir subiendo en el ranking para que, al terminarse el tiempo o los usos del ranking protegido, pudiese seguir inscribiéndose a los mejores torneos y así disfrutar del tenis al más alto nivel. Con esta mentalidad era obvia su participación en Indian Wells, torneo donde podía sumar una buena cantidad de puntos. Lamentablemente cayó en primera ronda eliminado por Khachanov. Llegó a Miami, torneo de similares características, con el mismo objetivo. En Cayo Vizcaíno las cosas fueron algo mejor y Robredo llegó hasta la segunda ronda. Al término de los dos primeros Masters 1000 de la temporada y con cuatro usos del ranking protegido, Robredo estaba el 386 del mundo.

Después de los dos Masters 1000, Tommy volvió a su territorio, la tierra batida. El de Hostalric viajó hasta Marruecos para firmar el que, hasta el momento, es su mejor torneo de la temporada. Marrakech fue testigo del resurgir de Robredo que en la arcilla africana mostró una versión más próxima a la que nos tenía acostumbrados antes de tantos contratiempos. Tommy alcanzó los cuartos de final, donde perdió contra el francés Benoit Paire, pero en segunda ronda logró una más que meritoria victoria contra Grigor Dimitrov. Las sensaciones fueron muy buenas y los 45 puntos que consiguió le metieron en el Top 300.

Con la excelente actuación de Marrakech presente, Tommy Robredo encaraba el tercer Masters 1000 de la temporada, el de Monte Carlo. En el torneo del Principado el catalán llegaba dispuesto a seguir esa escalada lenta pero constante en el ranking. Las previsiones eran buenas, pero en su camino se cruzó el luxemburgués Gilles Müller que le eliminó a las primeras de cambio. El español había usado el ranking protegido para acceder al cuadro final y los 10 puntos que obtuvo a pesar de perder en primera ronda, le hicieron subir 12 puestos en el ranking ATP.

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La victoria más dolorosa de la temporada se la infringió Yuichi Sugita en Barcelona. Tommy Robredo jugaba en casa un partido, a priori, bastante asequible contra el japonés que entró al cuadro como “lucky loser”. El nipón jugó a un excelente nivel y eliminó a Robredo. Para olvidar el batacazo en Barcelona viajó a Portugal para jugar el torneo de Estoril. La semana en el país luso ha sido muy especial para Tommy que sopló las treinta y cinco velas de su tarta después de ganar a Donskoy. El español está fuera del cuadro individual en Estoril, pero va a jugar la final de dobles junto con David Marrero.

Tommy Robredo, que llegó a ser la quinta mejor raqueta del mundo, pidió al soplar las velas seguir disfrutando del tenis. “Me gustaría jugar un año, o un par de años, libre de lesiones y siendo capaz de jugar mi juego, sin pensar en las lesiones. Esa es mi meta, no ganar aquí o allí”.

El tenista español se muestra muy optimista con respecto a su particular objetivo de volver a disfrutar de este deporte como antaño: “Pienso que no estoy en mi mejor forma, pero cada semana me encuentro mejor, especialmente en el aspecto físico. Es importante que cada día me sienta mejor”.

Tommy Robredo, que ahora mismo es el 287 del mundo, ha jugado los torneos más importantes de la temporada, a excepción del Abierto de Australia. Su ranking protegido está a punto de expirar ya que solo le quedan dos ocasiones para usarlo, a pesar de ello él se muestra optimista con su temporada y sus objetivos. “Me gusta lo que hago y es algo muy fácil. Cuando vas a un sitio y te gusta lo que estás haciendo te levantas todos los días para mejorar o, por lo menos, trabajas duro para llegar a tú nivel. Lógicamente no es fácil llegar al nivel donde quieres estar, pero ese es el objetivo. Intentas ser cada vez mejor para hacer un gran regreso, eso es lo que hago y me gusta”. A pesar de lo complicado que es volver de un parón tan largo, Tommy Robredo no pierde las esperanzas y sigue trabajando muy duro para seguir disfrutando del circuito. Con casi veinte temporadas en la élite del tenis mundial y doce títulos ATP, el español quiere seguir peleando y no dejar que sean las lesiones quienes ganen.