Basta ver jugar unos minutos a Jack Sock para comprobar cuáles son sus puntos fuertes y dónde tiene un amplio margen de mejora. Pero para entender la grandeza y potencial de este jugador se requiere de un análisis más profundo, sin caer en el veredicto fácil de que es un tenista con buen saque y una derecha espectacular. Ambas cosas son ciertas, pero también lo es la tremenda progresión a nivel mental y táctico del jugador estadounidense.
Jack pisó el top-100 en 2013, con apenas 21 años y sin la atención mediática y expectativas de otros de sus compatriotas. Su esquema de juego evidente y unas ciertas limitaciones físicas no hacían pensar que el de Nebraska pudiera evolucionar como lo ha hecho. Y es que cuatro años después, Sock es un tenista mucho más completo, capaz de acortar puntos caminando hacia la red con solvencia y voleando con gran efectividad, así como de defenderse como gato panza arriba.

Su revés no ha hecho más que mejorar, permitiéndole ir variando cada vez más alturas y velocidades e incluso sorprender con paralelos a unos rivales que no esperan más que una bola blanda cuando le atacan por ese lado. El ingente trabajo realizado por Sock y su tendencia a jugar dobles junto a su amigo Vasek Pospisil, le han hecho un tenista mucho más versátil, y capaz de atacar con su derecha con mejores apoyos y mayor claridad táctica.
Y es que el drive de Sock es una de esas maravillas que pocas veces ocurren. Un golpe especial, desequilibrante, veloz como un rayo a la hora de ejecutar un bucle inaudito que hace que la pelota eche fuego cuando sale de su raqueta. El estadounidense ganó en Delray Beach el tercer título de su carrera y lo hizo sin tener que saltar a la pista por la lesión de Milos Raonic. "Es una desgracia para él, espero que se recupere lo más rápido posible. Hubiera sido más emocionante ganar el torneo sufriendo en la pista pero un título es un título", señaló Sock en declaraciones recogidas por la ATP.

Jack Sock sabe lo que son las lesiones. Una de las cuatro finales que ha perdido en su carrera fue porque no pudo disputarla por lesión, en Auckland 2016, y no ha sido éste su único percance. "Para jugar grandes torneos es preciso estar perfecto. Si intentas jugar con alguna molestia todo puede ir a peor. Puedo hablar por la operación a la que me tuve que someter en la pelvis. Jugué con la pelvis dañada unas cinco semanas y eso me destrozó totalmente", alega el residente en Kansas.
Hasta el momento, los éxitos de Sock se habían centrado en Houston (un título y una final), Auckland (un título y una final) y Estocolmo (dos finales), por lo que la capacidad para rendir a un alto nivel en un torneo distinto y hacerlo ante el público de su país, supone una gran hazaña para él. El estadounidense es una habitual de estos eventos ATP 250, donde busca adquirir la confianza necesaria para afrontar retos mayores.

"Estoy jugando cada semana estos torneos para intentar ganar. Creo que voy estando preparado para dar el salto, tanto a nivel físico y mental como en inteligencia de juego". Por el momento, Sock no es capaz de trasladar su buen rendimiento en estos eventos a los Grand Slams, donde su mejor resultado es la cuarta ronda cosechada en Roland Garros 2015 y US Open 2016. "Tan solo necesito ajustar unas cosas y seguir trabajando así para poder progresar", declaró el estadounidense.
El balance de 11-1 en victorias-derrotas en lo que va de 2017, presenta a Jack Sock como un jugador muy a tener en cuenta. Su única derrota del año se produjo en tercera ronda del Open de Australia 2017 ante Jo-Wilfried Tsonga. Además, disputó la Copa Davis, mostrando una vez más su compromiso con Estados Unidos, reforzado tras haber sido medallista olímpico en Río Janeiro 2016, donde obtuvo el bronce en dobles junto a Steve Johnson.

Ya afincado en el puesto 18 del ranking ATP, el estadounidense mira hacia arriba con optimismo y pretende legitimarse en el top-20 para poder dar el salto a los 10 mejores. Lucas Pouille, Roberto Bautista, Nick Kyrgios o Grigor Dimitrov son otros de los jugadores que pueblan esa talentosa segunda línea, siempre dispuesta a pasar a la retaguardia. Jack Sock, un jugador total que quiere seguir creciendo con títulos bajo el brazo.

