Rafa Nadal, sólido como una roca

El manacorí maniata por 6-3, 6-1 y 6-3 al ex finalista Marcos Baghdatis en un choque sólido e incluso brillante por momentos. Se citará en 3ª ronda con Sascha Zverev.

Cogiendo temperatura Rafa Nadal en el Open de Australia 2017. El zurdo de Manacor ha despachado a todo un ex finalista del torneo como el chipriota Marcos Baghdatis por un claro 6-3, 6-1 y 6-3 en 2 horas y 13 minutos. A pesar de lo contundente del resultado, el partido no fue precisamente un camino de rosas para Nadal, que tuvo que bregar mucho ante un Baghdatis voluntarioso y aguerrido pero incapaz de sobreponerse a la solidez y eficacia del español. Necesitará seguir subiendo el nivel, ya que en tercera ronda se las verá con el joven alemán Alexander 'Sascha' Zverev.

Un ilustre rival tenía Rafa Nadal en la segunda ronda del Abierto de Australia 2017. Ni más ni menos que el finalista de 2006. El chipriota Marcos Baghdatis está ya muy lejos de su mejor nivel, pero siempre hay que tenerle en cuenta. El arranque del partido fue realmente duro y disputado. Un cuarto de hora duraron los tres primeros juegos. Ritmo vertiginoso de peloteos, largos intercambios y algunos errores que sin embargo no empañaban lo que parecía ser el comienzo de una lucha sin cuartel. Pero Rafa tenía otros planes. Logró romper al chipriota en el cuarto juego y desde entonces no soltó el cetro de mando.

No acababa de ser el mejor Nadal, cedía en algunos momentos demasiada iniciativa a un buen Baghdatis. Pero cuando cogía la derecha y se atrevía a soltarla en paralelo, no había color. El dominio era suyo. Salvó el manacorí un 15-40 para que Baghdatis se reenganchara al set y se fue al 4-1. El de Limassol se mantuvo a un break de distancia, pero incapaz de recuperar el terreno perdido. Se estaban presenciando muy buenos momentos, con puntos de bella factura y mucha brega por ambas partes. Sin embargo era Nadal el que se acaba imponiendo en los puntos clave. Tras 48 minutos, el español abrochaba por 6-3 el primer acto, un arranque de partido mucho más duro y peleado de lo que dictaba el resultado.

Nadal se tornó arrollador en el segundo set. Tampoco podríamos decir que fuera un set fácil, pero el balear cogió rápidamente la directa, aprovechando que Baghdatis fallaba cada vez más. Nadal mostraba un tenis alegre, sin fisuras, agresivo en muchos momentos y suficiente como para tumbar al chipriota, que tras un inicio peleado de set, se difuminaba. Las rupturas de servicio iban cayendo para Nadal, que amezanaba con colarle un rosco al ex finalista del torneo. Los juegos eran largos y disputados pero todos finalizaban con el mismo ganador. Una versión realmente fiable la de Nadal en la noche de Melbourne. En 39 minutos el español ponía un 6-1 que dejaba a Baghdatis sin margen de error, con las opciones de triunfo muy lejanas.

A ritmo de saques avanzaba el tercer set. Aunque el chipriota tenía que dejarse el alma para ganarlos. Cada juego suyo era una verdadera batalla por aguantar. Se intentaba animar, sabedor de tarde o temprano Rafa quebraría su resistencia. El balear seguía a lo suyo, muy consistente, intenso, zarandeando al tenista de Limassol. Apenas cometía errores no forzados, jugando con profundidad, sin dejar que Baghdatis pudiera ser agresivo y atacarle. La resistencia del chipriota se quebró en el sexto juego del set. No pudo aguantar más la solidez de Nadal. Sus fallos le condenaron y una doble falta le dejaron visto para sentencia del campeón del torneo en 2009. Nadal ganaba con contundencia el siguiente juego y se ponía 5-2. La tercera ronda estaba ya delante de él. Baghdatis se agarraba y salvaba las dos primeras bolas de partido pero no pudo con la tercera. Nadal finiquitaba por 6-3 el tercer parcial y no cedía sets ante el chipriota por segunda vez en los últimos seis duelos ante él.

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