Hay jugadores que transmiten algo especial. Más allá de los golpes que son capaces de conectar o de sus condiciones físicas y mentales, existen intangibles solo detectables para el ojo experto y curtido en ver y analizar tenis durante años. Karen Khachanov es uno de esos jugadores capaces de generar un escalofrío en los aficionados al pensar en el potencial que ostenta. Un tenista del siglo XXII, con una facilidad pasmosa para desplazarse por la pista con sus 194 centímetros de altura y conectar golpes ganadores desde cualquier posición.
Algunos aficionados le recordarán de aquella fatídica eliminatoria de Copa Davis que midió a España y Rusia en Vladivostock. Andrey Rublev y Eugeny Donskoy se llevaron las victorias, la gloria y el reconocimiento, y un tímido Khachanov cayó en la primera jornada ante Pablo Andújar por un contundente 6-3 6-3 6-2. Por aquel entonces, el moscovita era un jugador errático y falto de inteligencia y carácter sobre la pista, pero su evolución pausada y continuada ha desembocado en un jugador temible.

Comenzó el 2016 en el puesto 153 y terminó el año como 52 del ránking ATP, tras una temporada con momentos clave en su evolución como jugador. El primero de ellos se produjo en el Open Banc Sabadell, cuando se impuso a Roberto Bautista, uno de los jugadores más solventes del circuito. Este triunfo le dio confianza para adjudicarse el Challenger de Samarkanda y presentar sus credenciales en el US Open. Pasó la fase previa en Flushing Meadows y en segunda ronda apretó las tuercas a Kei Nishikori, que tuvo que ponerse el mono de trabajo para derrotarle en cuatro mangas.
La capacidad tenística y mental de la que hizo gala en aquella cita tuvo su continuidad unas semanas más tardes, en el ATP 250 de Chengdu. Khachanov hizo gala de su mejor tenis para derrotar a jugadores de la talla de Joao Sousa, Adrian Mannarino, Feliciano López, Viktor Troicki y Albert Ramos. Su espléndida semana en el torneo chino hizo saltar su nombre a la palestra pero en un momento en que ya parece preparado para asumir la presión y buscar retos más ambiciosos, como así demuestran sus declaraciones recogidas por Telegraph tras ganar el torneo.
"Esto es solo el principio", dijo un hombre al que ya se le compara en Rusia con Marat Safin. "Del Potro y Safin son mis modelos a seguir. Conozco bien a Marat y he hablado con él de muchas cosas. Cada uno tenemos nuestro carácter y estilo de juego pero es un hombre al que admira y siempre me apasionaba verle jugar", señaló el moscovita con visible emoción y ganas de erigirse en el referente tenístico de un país de mucha tradición, y que ve en Khachanov al relevo natural para la generación de Nikolay Davydenko, Mikhail Youzhny y el citado Marat Safin.

Karen Khachanov es entrenador por Galo Blanco y actualmente reside en Barcelona, donde entrena y busca mejorar sus prestaciones, tal y como señala en una entrevista concedida a la ATP. "España es un país magnífico y Barcelona una gran ciudad", dice el ruso, que parece totalmente adaptado a la vida en la ciudad condal. "Me encanta la comida, la gente, la cultura y tengo decidido venir aquí a entrenar con todo mi equipo", argumentó un hombre cuyos principales objetivos son mejorar su agresividad y consistencia de fondo de pista, siendo las instalaciones que ofrece Barcelona una clara oportunidad para ello.
"Aquí tengo amigos como Rublev, Ivashko y otros chico de academias que tienen gran nivel, y con los que es muy bueno entrenar", declara Karen, dando las claves de por qué la ciudad condal se erige en un destino para muchos jugadores profesionales. "Empecé a jugar al tenis con tres años, porque un profesor del colegio amaba el tenis y quería montar un grupo", desvela respecto a sus orígenes.

"El título en Chengdu me lleva a trabajar más duro porque veo que estoy en el buen camino y me quiero preparar bien para la siguiente temporada", dice uno de los miembros de la conocido como Next Gen, que se refirió al torneo planteado por la ATP, Next Gen Finals, que reunirá a los ocho mejores jugadores menores de 21 años a final de temporada, y cuya primera edición se disputará en Milán en noviembre de 2017. "Es una magnífica idea para darnos visibilidad y ofrecernos aún más motivación. Sería muy bonito jugar allí".
Khachanov es cauto respecto a establecerse metas para el 2017. "No me gusta marcarme objetivos concretos porque me genera un extra de presión. Solo quiero concentrarme en mi juego, mejorar con mi equipo y disfrutar con lo que hago porque el tenis es mi vida, es mi pasión", argumenta un hombre llamado a dar mucho de sí en 2017.

