Desde finales de 2013, la dupla formada por Novak Djokovic y Boris Becker ha sido sin lugar a dudas una de las más duplas más mediáticas jugador-entrenador, si no la que más, del circuito masculino. Con el apoyo y asesoramiento del alemán, Djokovic ha conseguido firmar tremendas temporadas y sobre todo algo que llevaba tiempo persiguiendo: Ganar Roland Garros y cerrar el círculo de Grand Slams. Sin embargo el evidente agotamiento mental de la segunda mitad de 2016 y la búsqueda por parte del serbio de otros recursos fuera de Becker invita a pensar que la relación entre ambos tiene una fecha de caducidad muy próxima. Más si cabe cuando el de Belgrado no ha concretado nada con respecto al futuro de la colaboración entre ambos.
Han sido de momento tres temporadas completas las que han pasado juntos Novak Djokovic y Boris Becker. El alemán no siempre ha estado presente en el palco del serbio, aunque no ha faltado a su cita en los grandes eventos del calendario. Su primer año juntos fue muy bueno con el segundo título de Wimbledon para el serbio y la recuperación del número 1, ya que cuando comenzaron su colaboración, Djokovic se encontraba por detrás de Rafael Nadal en la clasificación mundial. Si bien en 2014 solo pudo conseguir un ‘grande’, en 2015 el serbio se destapó del todo y la relación con Becker parecía que alcanzaba cotas insospechadas. Djokovic ganaba tres de los cuatro grandes, liderando el circuito masculino de manera férrea. La guinda se puso en 2016 con el consabido título de Roland Garros y la captura del Grand Slam. Lo que ha venido después es ya otra historia, una historia que puede desembocar en el final de la relación entre ambos.
Así como otros años el serbio confirmaba a final de año que seguiría contando con los servicios de Becker para el año venidero, en esta ocasión, como comentó en el pasado Masters 1000 de Shanghái, no ha querido desvelar lo que ocurrirá. “Seguimos trabajando juntos, sí… de momento el plan es hasta el final de la temporada con los torneos indoor. Todavía no hemos hablado sobre ello”, dijo Djokovic refiriéndose al tema de la continuidad de Boris Becker.

La presencia del experto en meditación Pepe Imaz es otro punto que invita a pensar que Becker ya no es suficiente para ayudar desde un punto de vista anímico y motivacional al serbio. Porque fundamentalmente esa es la faceta en la que Becker debía incidir, así como en ciertos aspectos técnicos como la volea y por supuesto, su propia experiencia en el circuito de sus años de profesional.
Teniendo en cuenta que Boris Becker ejerce de lo que se ha denominado supercoach, un ex jugador que ha sido estrella y que presta su colaboración, fundamentalmente para transmitir su experiencia y aportar tranquilidad al jugador, la relación entre Djokovic y Becker está dilatándose demasiado en el tiempo. El serbio ya tiene a su entrenador de siempre, el eslovaco Marian Vajda, pieza esta sí, indispensable en su grupo. La de Becker respondía bien a los anhelos del serbio que conquistarlo todo, todo lo que le faltaba. Una vez completada esa misión, se ha evidenciado que el factor Becker empieza a sobrar.
El propio Becker ha hablado esta semana de que Djokovic necesita cambiar las pilas, volverse a motivar, encontrar nuevos estímulos. Sería bastante congruente que el ex número uno optara por cambiar alguna de las piezas de su equipo. Toda la experiencia que el carismático Boris Becker pueda haber transmitido al serbio, parece que ya la ha volcado en estos tres largos años de colaboración. No sabemos a ciencia cierta si podría seguirle siendo de utilidad a Djokovic en el futuro. Los indicios muestran que no. No era cuestión cortar con Becker tras ganar Roland Garros y el Grand Slam, pero muy posiblemente la relación útil entre ambos murió ese 5 de junio de 2016 en París.

