Tremendo desempeño el de Madison Keys en la segunda jornada del grupo rojo de la Copa de Maestras de Singapur donde no ha tenido problemas para tumbar a la eslovaca Dominika Cibulkova por 6-1 y 6-4 y reengancharse a sus opciones de estar en semifinales. Ni una sola bola de quiebre tuvo que encarar la americana, que dispuso un choque de tremenda velocidad con sus tiros y su saque, los cuales desbordaron casi siempre a la combativa pero falta de pegada Cibulkova, que queda casi fuera de las semis.
El segundo partido de la tercera jornada de las Finales WTA 2016 medía las fuerzas de las dos jugadoras que habían perdido en su primer encuentro en este grupo. Madison Keys le había ganado los tres duelos previos a la eslovaca Dominika Cibulkova. Fundamental la victoria para ambas. Un duelo tremendamente atractivo, donde se iban a colisionar la velocidad de bola de la estadounidense con la velocidad de piernas de la centroeuropea. Claramente, la velocidad de bola se iba a imponer en el primer set, donde Keys dio un absoluto recital.
Sacó un primer juego al servicio decente Cibulkova pero poco más pudo hacer. Keys, a medida que se iba entonando y ajustando la mirilla de su ametralladora o raqueta, iba anulando a la menuda jugadora de Bratislava. Un despliegue magnífico de Keys, pegando palos desde ambos lados y por supuesto con el servicio, impidiendo los largos e intensos peloteos que tanto disfruta Cibulkova. En poco más de 20 minutos, Keys facturaba a la europea con 16 golpes ganadores por 1 de Cibulkova. Y eso que la eslovaca había colocado dentro un 81% de primeros, aunque ni un solo segundo pudo ganar. La mejor versión de Keys estaba desmoronando a una Cibulkova que necesitaba imperantemente ser más agresiva y arriesgar.

La eslovaca no iba a cejar en su empeño. Seguía luchando, gritando y corriendo de lado a lado como si le fuera la vida en ello. ¿Conseguiría premio? Keys no estaba por la labor de abrirle el mínimo resquicio a la centroeuropea. Con 2-1 de Cibulkova, la de Bratislava tuvo sus opciones, pero el bombardeo que estaba sufriendo de Keys le había restado confianza a la hora de atacar, y por ello cometía errores impropios de su solidez habitual. La americana salía de ese juego sin tener que encarar bola de quiebre. A continuación, sería ella la que tentaría la ruptura y no se andaría con tantas dudas. Las dudas las iba a poner la eslovaca cometiendo fallos con el saque que la condenaban a verse con 3-2 abajo y saque perdido.
Mantener el saque. Era la única premisa ya de Madison. No parecía algo muy complicado de materializar. Y no lo sería. Simplemente su potencia de saque, su efecto liftado, mandaban a la eslovaca lejos, muy lejos y después la americana podía aprovechar para desintegrarla con sus tiros devastadores. Cibulkova se mantuvo en el partido con buena actitud y fe, pegando con más intensidad. Pero solo con su saque. Al resto poco podía hacer. Keys iba a cerrar el choque por 6-4, tumbando a una Cibulkova que no tuvo ni siquiera una sola opción de romper el brutal servicio de la americana. Esta Madison Keys da mucho miedo y tras un debut algo decepcionante, ya avisa. Viene con la escopeta cargada.

