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Garbiñe Muguruza y una noche para el olvido
La española cuajó un partido trágico, se llenó de errores no forzados, se ahogó en un vaso de agua y perdió en segunda ronda del US Open ante Sevastova.
No fue el día para Garbiñe Muguruza, ni mucho menos. La española volvió a defraudar en el último Grand Slam de la temporada, como muy a su pesar le suele ser habitual en su currículum, y se despidió a las primeras de cambio del US Open. La número tres del mundo y tercera favorito al título en Nueva York cayó derrotado contra todo pronóstico en la segunda ronda del major norteamericano ante la letona Anastasija Sevastova en sets corridos por un marcador de 5-7, 3-6. Muguruza volvió a chocar contra sí misma, fue de más a menos y se le terminó escapando un partido que parecía que iba por el buen camino.
Garbiñe fue la responsable de abrir la sesión nocturna del miércoles 31 de agosto en la pista Artur Ashe. Su objetivo era claro: cumplir con los papeles, eliminar a la actual 48º del ranking mundial, esa jugadora que estuvo dos años retirada, y meterse por primera vez en su vida en la tercera ronda del US Open. Sin embargo, nada de esto ocurrió. Muguruza volvió a experimentar una derrota dolorosa, cometió 38 errores no forzados por apenas 16 tiros ganadores y dejó claro que, tras el éxito en Roland Garros, no es capaz de encadenar una racha positiva de resultados.

La española tuvo el primer set controlado en dos ocasiones: con 4-2 y 5-4 arriba en el marcador, pero se dejó remontar. De hecho, cuando sacó para quedarse con la primera manga, entró en un bache tenístico que le hizo perder 6 juegos de forma consecutiva. Pasó del 5-4 arriba al 5-7 y 0-3 en cuestión de minutos. La inconsistencia tenística y mental que sufrió la española en esos juegos produjo una catástrofe en el partido y le terminó condicionando el encuentro ante una jugadora que la última vez que se había enfrentado a una top-10 había perdido 6-0, 6-0 (v. Simona Halep en julio).
Muguruza sigue sin sentirse cómoda en las pistas de tenis y continúa demostrando que es capaz tanto de lo mejor como de lo peor: de ganar un Grand Slam y a la semana siguiente caer en primera ronda ante una jugadora desconocida. En el partido de hoy se llenó de errores no forzados, no tuvo la fortaleza para luchar y no fue capaz de darle la vuelta a un partido que se le había torcido.
Demasiados regalos para una número tres del mundo que terminaron de la peor manera posible: con la española, una de las candidatas al título, eliminada en la segunda ronda, con la sensación de que su tenis experimenta una montaña rusa y con la espina de seguir sin poder pisar la tercera ronda del US Open.