Muguruza quiere marcar una época en el circuito femenino y no tiene ganas de que se la recuerde por un logro esporádico. Desea estar tiempo arriba, ser una de las grandes y que la gente recuerde su nombre. ”Oh, esa es la chica que le ganó a Serena”, dicen muchos aficionados de ella en diferentes torneos alrededor del planeta. “No sé su nombre, pero sé que es ella”, se comentan las fans entre ellas.
Y esto es lo que a Garbiñe no le gusta. “Quiero llegar a tener reconocimiento en otros aspectos”, comenta en la página web de la WTA. La española tuvo un Grand Slam soñado en París ganando los 7 partidos del torneo en dos sets y despachando en la final a la número uno del mundo, Serena Williams, por 7-5, 6-4.

Pero después de reinar en la capital francesa llegaron las dudas e incertidumbres. La inconsistencia se alió a Muguruza en una gran parte del 2016, y esto es lo que quiere dejar a un lado en esta gira norteamericana que culmina con el US Open. En Cincinnati, la semana pasada, alcanzó las semifinales cayendo contra la campeona, Karolina Pliskova.
"No me sentí de la mejor manera que puedo estar, pero luché. Tuve un buen espíritu. Llegué a semifinales, que está bastante bien. Estoy feliz, y seguro que me va a ayudar a hacerlo un poco mejor en el Abierto de Estados Unidos”, comentó la española.
Muguruza quiere sacarse la espina clavada que tiene en Nueva York. En tres años compitiendo, apenas ha ganado un solo partido, pero el pasado no quiere que le condicione para poder por fin cambiar la dinámica de resultados en el US Open. ¿La clave? Superar la primera semana, sobre todo, las primeras rondas, que es donde las sorpresas son más habituales en el tenis.

"Quiero hacerlo realmente bien aquí”, dijo Garbiñe en Nueva York. "En el pasado ha sido algo que no ha hecho click. Cada vez que voy me gusta, este va a ser el año. Esperemos que este sea el año”, vuelve a agregar con confianza.

