El Masters 1000 de Toronto conocerá hoy a su campeón después de que Kei Nishikori y Novak Djokovic vencieran con mayor facilidad de la esperada al suizo Stan Wawrinka y al francés Gael Monfils respectivamente. A pesar de las innumerables bajas que ha presentado el primer gran torneo de la gira norteamericana de agosto, el número 1 y el número 6 del mundo buscarán objetivos bien diferentes: Novak busca el galardón número 30 en Masters 1000, mientras el japonés tratará de lograr su primer torneo de la categoría en su tercera final.
En una rivalidad sin apenas historia ni alternativas en sus últimos ocho enfrentamientos -ocho victorias para el de Belgrado-, Djokovic llega a la final como enorme favorito. Tras una semana irregular y tras el parón obligado por la derrota ante Querrey en Wimbledon, el balcánico ha presentado credenciales de juego en el momento oportuno, viendo muy mejorado su nivel en las semifinales, ante Monfils. Aún sin dejarse parciales por el camino, el ritmo de su juego se ha visto frenado durante sus primeros tres encuentros, circunstancia superada ante el jugador galo.

Reconocible en el penúltimo paso, obteniendo información con cada minuto de juego acumulado y recogiendo victorias sin alardes, como todo gran número 1, Djokovic pisa hoy su 14ª final de Masters 1000 de los últimos 15, evidenciando que más allá del brillo con el que compite, su estatus sigue intacto. Para ganar tendrá enfrente a un jugador al que ha derrotado en tres ocasiones esta temporada, y que si bien ha ganado en regularidad a lo largo de la misma, persiste en su intento de conseguir victorias de verdadera credibilidad dentro del circuito.
Sobreviviendo en dos encuentros ajustados -ante Dimitrov, y en el primer set, que tenía casi perdido, ante Wawrinka-, Nishikori vuelve a encontrarse con su bestia negra, la de todos en realidad, en una ronda que relaciona todas las dificultades que tiene para competir ante el serbio. Superado en prácticamente todas las facetas del juego por el número 1, sus encuentros pasan por la necesidad de tirar muchísimo más, durante todo el choque, mantener un nivel de primeros altísimo y aprovechar al máximo las oportunidades de rotura.

No hay plan en la raqueta del nipón que lleve a Djokovic a la duda, pues jugado todo desde el fondo, el serbio tiene las de ganar. Desde la devolución marca las diferencias sobre el servicio de Kei, dependiente de un nivel de acierto y riesgo siempre elevados y complicados de calibrar en una final y ante el número 1. En el último precendente, jugado en Miami, victoria cómoda de Nole, por un doble 6-3. En Canadá, oportunidad para el nipón de bautizarse en Masters 1000. Oportunidad de Novak de seguir siendo la ley.

