Irina Falconi lo hizo por Ecuador

La estadounidense, que ganó a Silvia Soler la final de Bogotá, obtuvo su primer título WTA un día después de que un terremoto devastara su ciudad natal.

Rubén Pérez Serrano | 20 Apr 2016 | 07.30
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Pocas veces un primer título WTA es a la vez tan dulce y tan amargo, tan lleno de diferentes y contradictorias sensaciones. Eso es lo que tuvo que experimentar la estadounidense de adopción aunque ecuatoriana de nacimiento Irina Falconi (Portoviejo, Ecuador, 1990). El pasado domingo levantaba tras mucho sufrimiento en una dura batalla su primer trofeo WTA tras vencer en la final de Bogotá a la española de Elche Silvia Soler por 6-2, 2-6 y 6-4. Una enorme alegría a sus 26 años si no fuera porque un día antes la ciudad que la vio nacer y otras tantas de Ecuador quedaron a expensas de un devastador terremoto.

"Juego para Estados Unidos, pero nací en Ecuador, por lo que jugué por ellos el domingo", admite Falconi, de cuyas palabras se hace eco Tennis.com. Y es que, a 900 millas al sur de Bogotá, donde Falconi tenía que disputar las semifinales ante la guipuzcoana Lara Arruabarrena, un seísmo de 7,8 grados sacudía una amplia zona costera de Ecuador, incluyendo la ciudad natal de la tenista, Portoviejo. El terremoto llegó a afectar a la casa natal de Falconi, no resultando herido afortunadamente ningún familiar suyo.

"Por supuesto, yo estaba tremendamente preocupada", cuenta Irina, que se hallaba en una encrucijada emocional. "Mi padre debía venir y verme jugar en la final. Tenía un vuelo que salía a las 6 pm de Guayaquil llegando a Bogotá el sábado por la noche. Lamentablemente él estaba en Portoviejo, que fue el lugar que se llevó mayores daños", atestigua la americana.

Falconi expresó esa amalgama de sentimientos tras alzar el título colombiano: "Ha sido totalmente un mezcla agridulce de cosas. Tras ganar todo el mundo me preguntaba, '¿Cómo te sientes por lo de Ecuador?'. ¿Cómo debería sentirme? Es horrible. Es realmente complicado decir, 'hala, he ganado un título WTA', cuando hay allí gente moribunda. Te coloca en una dura perspectiva", admite la número 67 del mundo esta semana, cerca de su mejor posición, la 64 alcanzada el año pasado.

Portoviejo, una ciudad que Falconi visitó el pasado noviembre por primera vez en 10 años. Ella salió de Ecuador siendo muy pequeña y se haa formado allí, primero en Nueva York y más tarde en Florida, donde ahora reside y entrena. Su ciudad natal la condecoró en su última visita como la mejor jugadora nacida en Ecuador de la historia.

No es lo más habitual que una americana triunfe en tierra batida, pero Falconi lleva sangre sudamericana y no ha podido elegir mejor semana para estrenarse. Y a la vez peor por lo ocurrido en su país de nacimiento. Muy cerca estuvo de verse inclinada por una más experta y terrícola Silvia Soler, en su segunda final tras la que registró en Estrasburgo en 2014. La ilicitana parecía remontar la final tras perder el primer set por 6-2. Le devolvía el resultado a Falconi y en el tercero se ponía 4-3 y saque y además, 30-0. La americana lo remontó ý acabó cerrando por 6-4.

"Me pude encontrar a mi misma y fui capaz de ser positiva y darme mucho apoyo y empuje. Literalmente grité hacia dentro cuando gané", se sincera Falconi. "Ha sido muy duro todo. Sé que mi compromiso fue realmente bueno. En cierto sentido, pudo algo positivo al menos para la gente de Ecuador que alguien que ha nacido allí gane un título WTA", sentencia.

Irina sopesa la posibilidad de donar parte o enteramente los 43.000 dólares que se ha embolsado por el entorchado colombiano. Sería un magnífico gesto que le uniría mucho más a sus raíces y engrandecería y daría mucho más significado a una gesta tan grande como es la de ganar un primer título WTA.