Garbiñe Muguruza ha dicho adiós en su primer encuentro en el WTA Premier de Dubái 2016. Se ha chocado literalmente ante la correosa y peleona ucraniana Elina Svitolina, que la ha desesperado y hecho cometer errores no forzados. La de Odessa pone otra sorpresa en el cuadro con un 7-6 (3) y 6-3 en 1 hora y 53 minutos de juego.
Los precedentes daban pie a que Garbiñe fuera optimista ante su primer compromiso en Dubái. Hacía tiempo, pero la caraqueña había ganado con claridad a la ucraniana. Hoy, la de Odessa era ya otra tenista. Llevada desde la grada por la mítica Justine Henin, Svitolina planteó desde el inicio un partido a cara de perro, como básicamente dispone todos sus encuentros. Pronto Muguruza notaba la falta de sintonía con su raqueta, especialmente una intermitencia que ante un muro como era la tenista de Europa del Este podía suponer una derrota prematura.
El guion del duelo estaba escrito con planazos de ambas, largos y peleados. Garbiñe buscaba y buscaba desbordar a la ucraniana, pero ésta se defendía como gato panza arriba. Los puntos debían ser ganados varias veces por Muguruza, y eso acababa generando fallos en su raqueta. Svitolina puso la primera rotura a su favor, pero Garbiñe respondía inmediatamente. El 9º juego fue eterno. Hasta 8 iguales se vieron en 15 minutos de ardua batalla que se llevó la discípula de Justine Henin. La reacción de la española no se hizo esperar y respondió como toda una campeona devolviendo la rotura con agresividad y acierto, cerrando en la red.

El set caminaba inexorable hacia la muerte súbita. De nuevo saque arriba la ucraniana, de nuevo le devolvía la moneda la hispano-venezolana. El desempate que debía poner fin a un larguísimo primer set se acabó a partir del 3-3. Con el cambio de lado, Garbiñe se desajustó totalmente y se dedicó a lanzar todas las bolas fuera. Quebró definitivamente de cabeza. Con 40 errores no forzados una de las grandes favoritas de cuadro perdía el primer set tras 1 hora y 15 minutos de juego.
¿Cómo saldría del palo Muguruza? La ayuda técnica y anímica de su entrenador Sam Sumyk no pareció surtir efecto. Se enfangó aún más en la vorágine de errores no forzados en la que había entrado. Estaba desesperada ante la rocosidad y aplome de Svitolina. Más y más fallos y la ucraniana se ponía rápidamente 3-0 a favor.

A la caraqueña no le quedaba espacio para la fe en su cabeza. Maquillaba el resultado con su primer juego de la manga (1-3), pero la sensación es que andaba sin convicción por la pista. Svitolina seguía golpeando con firmeza y sin conceder apenas fallos y Garbiñe acumulándolos en su deshonrosa cuenta particular (68).
Con 5-1 parecía todo dicho pero la española no quería irse aún de la central desangelada de Dubái y rompía el saque de la ucraniana. Ganaba a continuación su servicio y metía presión al resto. ¿Habría remontada? Ni en sueños. La derecha de la española se encargó de echar eso por tierra. Finalmente, Svitolina cerraba por 6-3 y echaba a otra favorita en la tremenda lluvia de sorpresas en el WTA de Dubái 2016.

