No es necesario esperar al posible triunfo de Djokovic en la final del domingo para justificar el siguiente escrito. Su trayectoria, su dominio actual, la originalidad de algunas de sus virtudes, la trascendencia histórica de muchas otras hacen de Novak un producto completo, una obra lista para visitar, valorar y fotografiar. El tiempo, desde ahora en adelante, reubicará su lugar en el mundo del tenis y del deporte, pero no se necesitan más asombros para sentir lo que transmite.
Me impresionan muchas cosas de Djokovic, pero sobre todo la economía en todo lo que hace. Me impresiona su equilibrio; golpeando, cubriendo pista, saludando en la red; su discurso, cada vez más enfocado y pulcro, con palabras para todo tipo de cuestiones, con una cuota de responsabilidad acorde a su momento personal y vital. Me impresiona cómo está gestionando un presente que podría distraer su tenis tras tanta victoria, tanta unanimidad y tantas voces que comienzan a considerarlo como candidato a.
Me impresionan muchas cosas de Djokovic, pero entre tantas destaca la minuciosidad de sus pasos, la confianza en su alrededor, en su gente; me impresiona su inconformismo entre dos pilares del tenis moderno. Me impresiona que entrecierre los ojos motivándose con el horizonte que le espera mientras los abre de par en par para restar a la línea proyectiles que intuye no sé muy bien cómo. No pierde atención en la próxima bola porque con ello se acerca a sus objetivos.
Me impresionan muchas cosas de Djokovic, pero claro está, hay que detenerse en todo su juego. Sus golpes son buenísimos pero él destaca especialmente en las facetas del juego, en las entrañas comunes a todos los juegos de pelota: el tempo, el espacio, las direcciones, el ritmo, la iniciativa, el comprender la velocidad de los tiros, el forzar y el destensar el peso de la pelota; el tener habilitado en la recámara ajustes precisos para cada rival. La preparación específica, cómo procesa e integra la información, la empatía con la que comprende las inseguridades del rival.
Me impresiona de su técnica que todos los golpes los ejecute con el cuerpo hacia delante, sin ceder un soplido. ¿Cómo es posible? La derecha, históricamente su golpe sombra, es alucinante. La golpea de lado cuando es cruzada, logrando una recta perfecta, se pone de frente si necesita liftar o tirar la paralela. Me impresiona que le busquen con ataques sobre su drive con tiros planos y veloces y su empuñadura, algo pasada para defender sin tiempo, responda como si la empuñara otro jugador distinto. Su muñeca y antebrazo son tecnología punta.
Me impresionan muchas cosas de Djokovic porque no pensaba que alcanzara su nivel actual. No sé qué hace o no justicia para considerar a alguien como la medida de todas las cosas. Hay muy pocos jugadores en la historia que han resultado ser la medida de todas las cosas. Personalmente, no situaría a grandísimos campeones históricos bajo esta valoración. Hay muy pocos, poquísimos tenistas que han ocupado ese sitio. Novak ya es uno. Djokovic es una de las medidas del tenis como deporte.

