Hace sólo un año, Milos Raonic era reconocido mundialmente como un legítimo candidato a alcanzar el número uno a medio plazo. Su edad (23 años), su letal servicio, su potente derecha y la mejoría en sus puntos débiles dibujaban a un hombre capaz de liderar el circuito cuando el paso del tiempo apartara a los grandes nombres de la actualidad.
Doce meses después, el tenista canadiense saborea la amargura de una temporada marcada por la adversidad, la realidad de que el futuro en este deporte es incontrolable. Tras anunciar su baja en el Masters 1000 de Paris-Bercy, donde debía defender 600 puntos, Raonic firma el finiquito de un año tenístico que le situará en torno al 15º puesto del ranking.
Milos se aleja de la portada de la clasificación, retrocede hasta una posición por la que no ha transitado en los dos últimos años. E indudablemente, los problemas físicos que Raonic ha sufrido en los últimos meses han marcado su caída.

Las graves molestias en su pie derecho quedaron en evidencia con su retirada en los cuartos de final de Montecarlo. Unas semanas después, el jugador canadiense fue operado de un neuroma de Morton en dicho pie, renunciando a los torneos de Roma y Roland Garros.
Regresó en la gira de hierba, pero su cuerpo no respondía. “Todavía tengo molestias en el pie. Cuanto más tiempo de partido pasaba, más difícil era. No había un sitio que no me molestara. Primero, el tobillo, luego la cadera y luego la espalda. Cuando estas cosas no funcionan, fuerzas el hombro demasiado, y entonces el hombro empieza a doler”, declaraba tras su eliminación en la tercera ronda de Wimbledon.

El verdadero Milos tampoco reapareció en los torneos norteamericanos de pista dura. "La última vez que jugué sin dolor fue en el Open de Australia", comentó durante el US Open. Su posterior título en el torneo 250 de San Petersburgo sólo dio lugar a una tímida sonrisa en un año de preocupación y tristeza.
Ahora, su espalda le dice que no compita en París. Termina el sufrimiento de esta temporada en la pista. El cuerpo de Raonic exige descanso. Comienza la fase de recuperación, empiezan los días de sacrificio en el anonimato junto a Riccardo Piatti e Ivan Ljubicic. De otra forma, continúa el dolor de Milos.

