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La mejor parte de un sueño es cuando lo vives
'Nightsirk', usuario activo de la web, ha querido compartir en 'Punto de Break' la experiencia en primera persona de su visita al US Open
Se abre el telón y delante de nosotros aparece el barrio de Queen’s (NY). En él, encontramos tres sitios de gran importancia: el aeropuerto JFK (uno de los más transitados del mundo), el estadio de los Nets de béisbol y las instalaciones de tenis del US OPEN. Bajamos del metro, giramos nuestras cabezas a la derecha y de pronto, el tiempo se detiene. No muy lejos de donde nos encontramos vemos el estadio de tenis más grande del mundo, el Estadio Arthur Ashe. El sueño empieza a ser una realidad.
Uno de los aspectos más importantes del recinto es su organización. Todos los detalles están muy cuidados, hay mucha gente trabajando y coordinando a los visitantes. La vigilancia es principal. Después de pasar por varios controles y detectores, conseguimos llegar al recinto no sin antes levantar la cabeza para volver a ver (esta vez más de cerca) como de alta es la pista Arthur Ashe –que parece un gran champiñón aún en construcción-.

Una vez dentro, el recinto se divide en varias secciones. La calle principal te lleva por las pistas de tenis y los diferentes restaurantes. Si tomas este recorrido pasas por diferentes platós de televisión, tiendas, pantallas gigantes etc… hasta que llegas a una gran plaza donde puedes coger otros caminos que conducen a pistas secundarias o de entrenamiento. Si por el contrario quieres dirigirte a las pistas más importantes, todo queda muy cerca. Entrando a mano derecha encontramos la Grandstand, que está pegada –literalmente- a la pista Louis Armstrong. A poca distancia se sitúa la Arthur Ashe.
El ambiente que se respira es 100% tenis, la gente está muy entregada y es bastante pasional. Hablando con trabajadores del recinto, una de las cosas que me remarcaron es que el US OPEN gusta mucho a los tenistas. Se sienten como en casa.

Uno de los primeros jugadores que vi compitiendo durante la mañana fue Stan. Todo el público estaba arropando al suizo; las gradas llenas (con una temperatura y humedad muy altas), la gente hablaba y comentaban los puntos. Hasta se oían los aviones volar cerca del estadio. El último partido que pude ver (Hewitt vs Tomic) estaba lleno de turistas australianos que no paraban de animar a sus compatriotas –en especial a Lleyton-; todo el público estaba volcado con el partido y con Hewitt (algo que a Tomic no le hizo nada de gracia).
Nueva York es una ciudad internacional y para los jugadores/as, las 2 semanas del US OPEN son una fecha importante. Primero por ser el último GS y segundo porque se sienten en sintonía con los fans, con el torneo y con la ciudad. Hay voluntarios trabajando en el estadio, la organización es muy buena, el público está muy entregado (hay gente viendo partidos hasta pasada la media noche) y el clima es idóneo. Todo el mundo dice que Wimbledon es la calma, la educación, el estilo y el clasicismo y os puedo asegurar que el US OPEN es todo lo contrario. Todo el mundo que viene a Flashing Meadows deja su sello. Estilos contrastados. Esto es América!
Por 'Nightsirk'