Skip to main content

Djokovic se deja de malabares

Alejandro Arroyo - 20 ago 2015 | 00:42

Novak Djokovic logró un billete para los octavos de final del Masters 1000 de Cincinnati, tras derrotar a Paire en dos mangas, 7-5 6-2.

Novak Djokovic debutó con victoria en uno de esos partidos de cauce extraño, enfrentando al siempre inclasificable Benoit Paire. Serbio y francés ofrecieron sobre la pista un partido irregular pero notablemente lúdico para el espectador, que se llevó una colección variada de dejadas, globos, piruetas y winners. El número 1 volvió a remar lo suyo aunque no peligrara de manera real el marcador. Novak asumió su pequeño bajón y sacó adelante un partido en el que se le volvió a ver algo incómodo en sus gestos.

En un primer set igualadísimo, el circense tenis de Paire se volvió competitivo a base de fogonazos, su habitual defensa sobre la línea de fondo y sus cortantes dejadas. El toque del francés apenas entró en diálogos desde el fondo, utilizando todo tipo de efectos para terminar pasando al ataque: reveses invertidos, dejadas definitivas, saques directos. El equilibrio de Novak contrarrestó el jubilo del de Avignon, quien terminó pagando la diferencia de consistencia y calidad a la hora de jugar los momentos comprometidos.


Novak tiró de una actuación estándar. Sin despegarse de la plomiza versión que ofreció en Montreal, el balcánico sacó adelante el primer set sin perder la calma, con dificultades y multitud de gestos serios, pero sacando su saque en momentos igualados e interpretando el oscilante tenis de su oponente. No supo cerrar al resto con 5-4, pero jamás se descompuso; una de las virtudes que le distinguen como el número 1 sin discusión.

Paire acentúo su locura en el segundo parcial, deando toques brillantes, golpes por debajo de las piernas... pero también muchos errores de bulto. Con el partido sentenciado con el primer break de la segunda manga, Novak puso el piloto automático mientras Benoit perdía el foco, jugueteando y riendo con su banquillo a cada intento frustrado de potencial genialidad. No fue un debut sencillo para el serbio por su actual momento y la irreverencia táctica del francés, que como metáfora de su carrera, dejó cuatro tiros de la jornada para acabar cayendo sin demasiada oposición.