Mientras los grandes del tenis aprovechan para tomarse un merecido descanso tras Roland Garros y Wimbledon, los aspirantes a entrar en el Olimpo de los dioses del deporte de la raqueta juegan sus bazas durante el período estival. Para ellos el verano es una gran oportunidad, ante la ausencia de las principales espadas, de brillar con luz propia y obtener una serie de victorias que les sirvan de catapulta. En el pasado reciente tenistas como Juan Martín del Potro, David Goffin o Pablo Cuevas firmaron exitosas giras de verano que les consolidaron en la élite. ¿Este año le toca el turno al austríaco Dominic Thiem?
El de Wiener Neustadt ya hacía tiempo que venía reclamando la atención de los medios y de los aficionados. El pasado verano alcanzaba su primera final ATP entre los valles del Tirol austríaco, en Kitzbühel. Se vio a un Dominic Thiem verde, con grandes maneras, pero verde. El verano de 2014 le pertenecía a otro joven jugador, el belga David Goffin, contra quien perdió la final de ese torneo.

Escaramuzas puntuales habían jalonado el progreso del centroeuropeo. Un set a Murray en Rotterdam, victoria sobre Wawrinka en Madrid, octavos del US Open, cuartos en Cayo Vizcaíno… Todo ello con un juego muy atractivo de golpes muy liftados y contundente servicio, a lo que se le añade el revés a una mano, que siempre es de celebrar en un circuito profesional donde se va paulatinamente perdiendo.
Thiem lleva tiempo trabajando con el también austríaco Günther Bresnik, que tan brillantemente aupó hasta el ‘top ten’ al letón Ernests Gulbis. Centrado ahora exclusivamente en Dominic, Bresnik busca fabricar con él otro ‘top ten’, en este caso mucho más duradero y consistente que el tenista báltico.
Umag y Gstaad son sin duda dos torneos menores dentro del panorama tenístico del ATP World Tour. En cualquier caso nunca es moco de pavo alzar un título ATP (que se lo digan a Julien Benneteau), y más difícil aún campeonar en dos torneos consecutivos. De la humedad y cero altura del evento croata a la altura y el ambiente seco de los valles suizos. En un estado realmente dulce para la raqueta del austríaco, una raqueta otrora inconsistente y que ahora apunta muy alto.

Nos vienen a la mente otros veranos que catapultaron a tenistas como Del Potro o Goffin. El argentino enlazó cuatro torneos consecutivos en 2008 ganando Stuttgart, Kitzbühel, Los Ángeles y Washington antes de perder en cuartos del US Open contra Murray. Fue su gran salto de calidad. Remarcable también fue el pasado estío para David Goffin. Levantó el título en tres Challengers seguidos a lo que se sumó el ATP de Kitzbühel. Perdido en el ranking, tras ese verano el belga se ha convertido en uno de los tenistas más peligrosos del panorama.
Los paralelismos no siempre son acertados ni son favorecedores pero Dominic Thiem lleva los visos de seguir los pasos de los anteriormente citados. En su contra hay que decir que la adaptación a las pistas duras está todavía inacabada a pesar de su brillante torneo este año en Miami. El salto al cemento norteamericano de Montreal y Cincinnati se espera con mucha expectación. Aunque esta misma semana todavía tiene que acometer un último compromiso en tierra batida en su propio país.

El verano parece que es un momento propicio para que nuevos aspirantes a entrar en el selecto club de grandes figuras hagan méritos. Otros como Benoit Paire han hecho buen trabajo pero parece que Dominic Thiem es el mejor colocado en este 2015. La reválida de septiembre que es el US Open confirmará o emplazará para más adelante el futuro tan espléndido que tiene este joven vienés de 21 años.
¿Qué expectativas tenéis sobre él? ¿Vendrá un ascenso fulgurante por su parte tras estos dos títulos?

