Djokovic entra en calor

El serbio se sobrepuso a un mal inicio para inclinar luego fácilmente a Jarkko Nieminen. En tercera ronda, ya con la raqueta afinada, le espera Tomic.

Con la misma maestría que viene arrastrando a lo largo de toda la temporada, Novak Djokovic sumó una nueva victoria en la hierba de Wimbledon para alcanzar la tercera ronda del tercer Grand Slam del curso. Poco pudo hacer Jarkko Nieminen (6-4, 6-2, 6-3), poco más que pelear cada pelota hasta que, desgraciadamente para él, la última se marchaba lejos de sus dominios, igual que se marchará él del All England Club tras su anunciada reitada tras el torneo de Estocolmo. Unos que se van y otros que continúan. Bernard Tomic ya espera al número uno en la siguiente rueda.

El partido duró lo que le duró la magia a Nieminen, es decir, los seis primeros juegos. El finlandés, como en toda gran despedida, ingresó en la Centre Court con ganas de animar un partido el cual todos veían cerrado incluso antes de empezar. Tres golpes ganadores en el primer juego y quiebre a su favor. Por supuesto, para luego confirmar con su servicio. No era el guión esperado y eso la gente lo agradecía, aunque claro, ¿qué es un 2-0 en contra para el número uno del mundo? Aquella situación obligó al serbio a despertarse de la pájara y apretar las tuercas hasta empatar a tres, empatar a cuatro, conservar su saque y romper el de su rival. El final de siempre pero con distinta travesía.

De nuevo volvía esa sensación de autoridad que impone el balcánico sobre el 90% de jugadores del circuito. Hay veces que te mata de un disparo, otras te va ahogando lentamente, y otras se hace el muerto para resucitar al instante. En esta ocasión fue una mezcla de la tercera y de la segunda. Con el primer servicio en el bolsillo ya sabemos cómo funciona el de Belgrado, poca gente conoce la victoria más allá de tal circunstancia. Jarkko no iba a ser una nueva excepción, con lo que esa lista seguiría, al menos un día más, reservada para unos pocos privilegiados.

Después del primer baile seguía la fiesta, pero ya sin música. La voz del número 92 del mundo se había apagado: los golpes ganadores se convirtieron en errores y la magnitud de Nole fue creciendo hasta ese límite en el que te preguntas, ¿cómo se le hace un punto a este hombre? Boris Becker observaba desde la grada a su pupilo, como cada tarde, sin perder detalle. Tranquilo, sabiendo que hoy no le preguntaría en rueda de prensa sobre los famosos gestos y señales desde el box. Hoy no hicieron falta. Finalmente, juego a juego se fue consumando lo que todos esperábamos, la victoria número 47 de Novak Djokovic en Wimbledon y la última derrota de Jarkko Nieminen sobre el pasto británico.

Doce participaciones y unos cuartos de final firmados en 2006. Es el recuerdo del jugador de Masku, ex número 13 del mundo y ex jugador a partir del próximo noviembre. Ya solo nos queda una plaza de Grand Slam para disfrutar del finés, un lugar al que también veremos a Novak Djokovic, aunque todavía con mucho trabajo por delante. En dos días Bernard Tomic llamará a la puerta del líder del circuito para provocar las dudas en la cabeza del vigente campeón. Visto lo visto hasta esta tercera jornada de competición, será complicado que cumpla su propósito.

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