Skip to main content

Ljubicic se retira tras Montecarlo

Heroe nacional de Croacia por la Copa Davis de 2005 y carismático dentro del circuito y del Consejo de Jugadores

Ivan Ljubicic ha decidido poner punto final a su carrera deportiva de manera sorprendente cuando acabe el torneo de Montecarlo, donde reside. El croata, que fue la gran alternativa de poder en 2005 y 2006 y que llegó a ser el número 3 del mundo en la que fue su época dorada, ha sido un tenista muy atípico. Un cañonero con un gran juego de fondo, que parecía destinado a dominar en pistas rápidas, pero que ha conseguido grandes logros en tierra batida y sobre todo en Indian Wells, (que no es una de las pistas más rápidas del circuito precisamente), donde ganó su título a nivel individual más importante, el Masters 1000 de 2010. El ocaso de su carrera está siendo un peregrinaje que Lubo no está dispuesto a soportar y abandonará la práctica del tenis profesional cuando acabe el torneo que se disputa en su lugar de residencia, Montecarlo. Un placer haberle conocido.

El gran Lubo

Ljubicic fue un buen tenista a secas desde que comenzara su carrera deportiva. Hizo sus primeros pinitos como profesional en 1996, pero su ingreso en el Top100 y su paso definitivo en la élite del tenis fue en 2001. En 2003, siguió evolucionando, pero el salto de calidad definitivo lo dio en 2005. Hasta entonces, Ljubicic era considerado sólo un cañonero, un hombre que se limitaba a jugar al tenis a dos golpes. Un gran saque y una derecha o u revés definitivo. Si la bola iba dentro, winner, si no, punto perdido con error no forzado y a otra cosa. En este juego a la lotería, Ljubicic era peligroso por su enorme potencial con el servicio, pero su carencia absoluta de paciencia le hacía perder muchos más partidos de lo que llevaba dentro. En 2005 dio el salto definitivo con una temporada asombrosa.
Comenzó como un auténtico tiro y se metió en cuatro finales consecutivas en pistas duras. De repente Ljubicic no sólo tenía un gran servicio y dos golpes ganadores desde el fondo, tanto su derecha plana como su potente revés cortado, buenísimo y muy estético, sobre todo, el paralelo. Una delicia.
En Doha se llevó por delante a todo el que se cruzó por su camino, (3 de ellos eran españoles), y derrotó a Wawrinka, (todavía un desconocido), Marc López, Rafael Nadal (que en ese momento comenzaba a rodar y estaba en el puesto 51) y Albert Costa. Sólo le pudo detener Roger Federer, que entonces dominaba el circuito con una autoridad imponente.
En Milán hizo semifinales en la moqueta cubierta del torneo italiano. Allí lo eliminó Stepanek, pero continuó con una racha imponente. Final en Marsella, donde perdió con Joachim Johansson y todo esto después de despachar a Hanescu, Andreev, Schalken y Mario Ancic, su compatriota y su pareja de baile en los grandes hitos que consiguiera en Copa Davis y Juegos Olímipicos. Ya volveremos sobre estos pasos.
En Rotterdam confirmó lo que venía apuntando desde que arrancara 2005, se volvió a plantar en la final tumbando a Dominiki Hrbaty (22), otra vez Schalken (70), Srichapan (33) y Thomas Johansson (29). De nuevo tuvo que aparecer Federer para poner freno a un huracán balcánico desenfrenado al que nadie podía derrotar.
Pero si su evolución parecía seguir subiendo no tuvo más que esperar a Dubai para confirmar todos los pronósticos. Hasta entonces había derrotado a muy buenos jugadores, pero faltaba ver sus prestaciones contra Top 20 y Top 10. No tardaría en justificarlas. En el Emirato, Lubo despachó a Lisnard, (el monegasco), Fernando Verdasco en un partido dramático que se fue al tie-break en el tercero y que acabó 10-8 y acabó consagrándose tras tumbar a Tim Henman, el número 7 del mundo por entonces y a Tommy Robredo en semifinales. El catalán ya olía a Top 10, (13). De nuevo Federer tuvo que tomar parte en el asunto para cerrar sus puertas a un título en la final.

La Copa Davis

En mitad de su apogeo como tenista, y con una confianza infinita en sus posibilidades acabó por consagrase, no tanto en el circuito como en la Copa Davis. Ese mismo año, Croacia visitaba Estados Unidos en su primera ronda. Ljubicic, como líder del equipo dio un recital que todavía recuerdan muchos americanos y toda Croacia. Tumbó a Andre Agassi, (número 9 del ranking mundial) y a Andy Roddick (3). Lo hizo con un aplomo a la altura de la calidad de sus golpes. Inmensos. De repente, Ljubicic ya no tenía prisa por acabar los partidos. Además de ser un excelente atacante, encontró el camino de la paciencia y de la defensa. Dejó de entregar errores no forzados y comenzó a encontrar sus golpes ganadores a través de la preparación y el sacrificio en cada punto. Su nivel de juego entonces era el del número 2 del mundo.
No contento con esto, el doble, que era una disciplina que practicaba muy inusualmente, también le dio sus frutos y el punto en esta eliminatoria.




Con Mario Ancic formó una pareja letal. Consiguieron el bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas y ya apuntaban a formar un doble peligrosísimo para la Copa Davis, pero tienen el mérito de ser la única pareja capaz de derrotar a los hermanos Bryan en un partido oficial de Copa Davis junto a la formada por Llodra y Clement. Precisamente en esta eliminatoria, el punto del doble dejó la puerta abierta para que Lubo sentenciara a Roddick en el cuarto punto, en un dramático partido a 5 sets lleno de “aces” y juego directo por ambas partes. Juego de ataque en Norteamérica.

La Davis continuó por un carril donde Croacia casi no encontró dificultades. Desde luego, ninguna más grande que tumbar al mejor equipo de esta época con Agassi, Roddick y los Bryan al frente. Ninguno de ellos pudo con Ivan en Carson (Los Ángeles).

Su trayectoria hacia la final y el posterior título fue muy limpia. Volvió a ganar los tres puntos que disputó ante Rumanía, y nuevamente hizo lo propio ante Rusia en Split, en las semifinales ante la poderosa y temible Rusia de Davydenko, Youzhny, Andreev y Tursunov. Tampoco ningún ruso pudo con Lubo. Tumbó a Youzhny en el segundo punto después de que Davydenko hubiera dado ventaja a los rusos en su partido ante Ancic, y más tarde ganó el doble con su compañero a la pareja Andreev-Tursunov. Cerró la eliminatoria sacando a palazo limpio a Davydenlo de la pista del Dvorana SC Gripo de Split.
En la final, que jugara contra una sorprendente Eslovaquia que venía de arrasar en casa a todos sus rivales, fue en Bratislava y Ljiubicic ya había encarrilado la eliminatoria con su victoria ante Kucera y en el doble con Ancic. Sin embargo, no pudo con Hrbaty, el otro gran héroe de la competición, que no perdió ningún partido individual ese año como jugador de Davis, y que le endosó su única derrota en el Sibamac Arena National Tennis. No hubo problema. Su escudero, el joven y talentoso Ancic, apareció para cerrar la eliminatoria y darle la única Ensaladera de su historia a Croacia.

2005-2006

Su peregrinaje por 2005 fue excelente. Volvió a llegar a la final de un torneo, esta vez en Zagreb, en su país, pero en tierra batida para sorpresa de muchos. Pero es que, como íbamos comentando, el tipo de juego de Ljubicic había dejado de ser el de la exclusividad de su saque, su herramienta principal de trabajo, para convertirse en un jugador muy completo. Capaz de tener la paciencia para jugar puntos largos, de someterse al dominio de sus rivales y para, una vez cogida la iniciativa, volver a encontrar los ángulos de sus golpes de fondo o cerrarlos en la red. Un auténtico fenómeno.
En Zagreb ganó el título.
La temporada se le fue alargando y tuvo que esperar a la vuelta de la moqueta para sacar lo merjo de sí mismo. En Metz, consiguió su segundo título de la temporada en la sexta final que disputaba este año. Una barbaridad.
Pero su periplo por las finales de los distintos torneos del circuito no se había acabado ahí. En Viena encadenó nuevamente otra final de forma consecutiva y otro título, esta vez ante Juan Carlos Ferrero. Y entonces llegó…

Madrid contra Nadal

Después de un año plagado de éxitos y con un nivel de juego, como comentaba, que parecía el del número 2 del mundo, (sólo Roger se mostraba claramente superior a él), tuvo una nueva oportunidad en un gran torneo. El ATP Masters Series de Madrid, se jugaba por entonces en su pista favorita: dura indoor. En un torneo impresionante se llevó por delante a Beto Martín (54), Olivier Rochus (24), Fernando González (19) y David Nalbandian (9). Por entonces, el argentino venía también en plena forma, pero no pudo con el campeón de Viena y Metz, completamente “on fire”.

En la final se volvía a cruzar en su camino, por tercera vez esta temporada Rafael Nadal. El juego del español, más adaptado y acostumbrado a la tierra batida y con su clásico top-spin, le venía de mil maravillas a su juego plano y poderoso. Ljubicic destrozó a Nadal en los dos primeros sets en una exhibición que sólo los amantes del buen tenis en España pudieron apreciar mientras su ídolo era triturado por una máquina de jugar al tenis, pero… Pero como tantas otras veces, este maravilloso deporte dio un giro inesperado. Nadal, que acababa de ceder su saque en el tercero y que parecía con la cabeza agachada esperando a que cayera la guillotina, de repente se fue a la red a atacar a Lubo. Por primera vez en el partido el croata se sorprendió. Vio una acción que no esperaba y Nadal brincó más de metro y medio para machacar la bola.
A Lubo le cayó la primera gota de sudor que traspasó su típica cinta en la frente. El partido comenzó a escapársele y lo hizo en el tiebreak del quinto. Un partido inolvidable para el mundo del tenis y otra final perdida por Ivan. Increíble.

Más finales

El estigma de Ljubicic era jugar finales, pero no tuvo muy en cuenta el dicho de que; “Están para ganarlas”. Aún tendría una nueva oportunidad, la enésima en 2005, para conquistar otro Masters 1000, (entonces llamados Masters Series). En París, sobre moqueta y también indoor, volvió a completar un gran torneo y hasta derrotó en semifinales, otra vez, a Andy Roddick, (número 3 del circuito). Pero fue Berdych, el imberbe y por entonces jovencísimo checo, quien le privara esta vez de la victoria y nuevamente en un partido a 5 sets.
Una temporada increíble que la ATP sólo le premió con dos títulos y el reconocimiento de todo el mundo. Al final, tuvo que ser la ITF y la Copa Davis quien le dieran el premio y el mérito y Croacia quien reconociera su heroicidad.

Top 10

En 2006 acabó por afianzarse en el Top 10 y llegó hasta el Top 3, colocándose justo detrás de Federer y Nadal. No se merecía menos. Este año volvió a jugar un montón de finales, en concreto cinco. Pero subió su nivel de éxito. Ganó 3. Aunque su éxito se alargó, por fin, también a los Grand Slams, donde hizo cuartos de final en Australia y unas enormes semifinales en Roland Garros. Allí, nuevamente Nadal puso fin a su sueño de jugar una final de Grand Slam.
De las cinco finales jugadas, sólo perdió esta temporada en Bangkok y la del ATP Masters Series de Miami. Pero consiguió el título en Viena, Zagreb y Chennai.
En cualquier caso, es curioso que en toda su carrera perdiera más finales que ganara. En total 10 títulos en 24 finales. Una pena, porque allí podía haber estado un paso muy grande en su carrera.




Pero más curioso todavía es que, su máximo logro como profesional en el circuito ATP y como individual, lo conquistar en 2010. En el canto del cisne, en el ocaso de su carrera, por fin Ljubicic se quitó el estigma de perdedor de finales de Masters (había perdido 3; París y Madrid en 2005 y Miami en 2006). Lo hizo, además, a lo grande, derrotando a Djokovic, Nadal y Roddick.


Los Juegos Olímpicos

Su otro gran logro, en el capítulo de deportista, fue el de conseguir la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas. Como doblista fue muy bueno, pero prefirió centrar su carrera en los torneos individuales. Su pareja con Ancic era buenísima. El revés de Ljubicic era terrible y jugando en la parte izquierda de la pista, Ivan era terrible para sus rivales.

La retirada

Ljubicic ha sido un tenista muy querido y muy carismático dentro del circuito. Las muestras de cariño de sus compañeros no ha cesado: Roger Federer manifestó ayer: “Tengo una muy buena amistad con Ljubicic y ha sido triste verlo retirarse finalmente. Hemos hablado largo y tendido sobre el tema, pero creo que se trata del momento adecuado para él y Montecarlo, en su casa, es el lugar adecuado. Acaba de tener su segunda hija y ha tenido una carrera maravillosa”.
Lubo tuvo un cargo de importancia dentro del Consejo de los Jugadores desde 2002 hasta 2008, y en 2007 y 2008 fue el Presidente. El croata ha comentado que “retirarse nunca es una decisión fácil para un deportista profesional”. Y concluyó: “Voy a pasar a una nueva etapa en mi vida. El tenis me ha dado mucho y quiero seguir participando y contribuir de alguna manera”.
Sin embargo, al mundo del tenis le ha cogido desprevenido. Es verdad que sus resultados ya no son los que esperaba, pero parecía que todavía podría luchar algo más. No ha querido esperar, con el nacimiento de su segunda hija, Lubo pone punto y final a su carrera.