Hace no mucho, Ekaterina Bychkova era un nombre conocido dentro del circuito femenino. Esta jugadora rusa llegó a ser en 2006 la número #66 del ranking WTA, con una interesante proyección y un palmarés de dobles dígitos en el circuito ITF (se alzó con diez títulos en individuales y cinco en dobles). Formaba parte de una generación de tenistas de Europa del Este que pretendían dominar el circuito, pero ella nunca formó parte del más selecto grupo de la élite. Al final de su carrera, sin embargo, su retirada se precipitó por un hecho prácticamente insólito en cualquiera de los circuitos tenísticos.
Situémonos en Nanjing, China, donde se disputa un torneo ITF de categoría $100,000. Es 28 de octubre de 2015 y se miden en una de las pistas del complejo tenístico la ya mencionada Bychkova, por auqel entonces situada en el #195 del ranking WTA, y la joven eslovaca Kristina Kucova, que le superaba por 40 puestos y partía, así pues, con la vitola de favorita. Es mejor que escuchemos la narración de aquel duelo por parte de la propia Ekaterina, en declaraciones a Bookmaker Ratings.
"No he hablado de esto nunca públicamente, muy poca gente lo sabe. Bueno, para qué ocultarlo ya. En el tercer torneo de aquel viaje por China, en Nanjing, me enfrenté en primera ronda a Kucova. Gané el primer set, ella se llevó el segundo en el tie-break y en el tercer set empezó a sufrir convulsiones. De acuerdo a las reglas, no está permitido llamar a un doctor por convulsiones y no puedes tumbarte en la pista durante cinco minutos, tener un medical timeout por esto está prohibido.
Sin embargo, ella se dejó caer y se tumbó en la pista durante un buen rato. Llegó el supervisor y dijo que se necesitaba un parón, que aquello no era una brecha del reglamento ni mucho menos. No voy a entrar en el grado de su relación personal, pero al menos había flirteo entre ambos, definitivamente. Estaba claro que él simpatizaba por ella. Cuando estás tres semanas en China, codo con codo con el resto de jugadoras, te das cuenta de muchas cosas.
La situación se empezó a poner muy tensa. Kucova seguía tumbada en la pista y estuvo así durante un buen rato. Teóricamente, la juez de silla estaba obligada a anunciar su derrota, o así debía ser de acuerdo a las reglas. Al cabo de un rato, sin embargo, Kucova volvió al partido y de repente empezó a sacar con mucha más fuerza, a darle kick a la bola y empezó a moverse muy bien. Empezó a clavar winners, todas las pelotas iban dentro de la pista. Psicológicamente se había liberado, no tenía nada que perder, pero por otro lado yo me sentía aprisionada. Piensas que te estás enfrentando a una jugadora que no puede moverse, que no puede jugar, y de repente lo corre todo, saca bien y manda la bola a todas las direcciones posibles. Finalmente, perdí. Ese es mi problema y no justifica mis siguientes pasos".
Toca oír ahora, pues, el motivo real de la retirada de Bychkova. No se dio justo en ese momento, de hecho su última aparición en pista fue meses después, en San Petersburgo, a inicios de 2016, pero su absoluta desaparición del circuito femenino se debió a los hechos que relata con viveza en las siguientes líneas.
"Después del partido ella se marchó de la pista, yo rompí la raqueta y me dirigí a la oficina a por el prize money. Me dijeron que me diese una vuelta, que me airease durante 20 o 30 minutos. Con la misma ropa sudada de mi partido volví a la oficina y ahí apareció esta chica al lado mía, ya se había lavado, muy animada, sonriéndome. En ese momento me vine abajo y empecé una pelea. Por eso estoy aquí, cinco años después. Por eso me descalificaron durante un año y medio".
¿Pero qué pasó realmente?: "Fue en un pasillo, estábamos en una esquina, no éramos visibles. Kucova empezó a gritar que estaba loca. Había una oficina cerca, así que el supervisor vino a por nosotras. Dos días después me reveló que nuestra pelea se había grabado, aunque nosotras no lo sabíamos. Podría haber demandado o apelado la sanción, pero tendría que haber viajado a Londres para el juicio con la ITF, contratar a abogados, gastar muchísimo dinero y tiempo. Ya estaba alcanzando una edad... así que me dije que ya está, se acabó".
A día de hoy, a sus 35 años, Bychkova no culpa a Kucova por todo lo que pasó. Ha madurado y es una persona diferente, analiza la situación desde otra perspectiva. "Kucova no fue el problema, aunque estaba jugando sucio. No se juzga a los ganadores y ella quería ganar a toda costa. Está feo, pero ganó. Primero de todo, el principal problema fue el supervisor, que conoce de sobra las reglas pero se comportó de aquella manera. Fue él quien provocó toda esa situación. Kucova no es la única jugadora del circuito que se comporta así, hay muchas que lo hacen. Lo que hice estuvo mal, pero la situación, en teoría, la tenía que haber resuelto el supervisor. Por cierto, más tarde me dijeron que esa persona nunca trabajó como supervisor para ningún torneo".
Un último giro de tuerca
Esta historia, sin embargo, pretende tener un final feliz. Ekaterina volvió hace dos días a disputar su primer partido profesional cinco años después, desde aquel inicio de 2016. En un ITF ruso, eso sí, en el que cayó en primera ronda. No sabe qué pasará, si relanzará su carrera tenística o no, pero lo que tiene claro es que no quiere que sus últimos partidos sean la previa a una sanción por utilizar la violencia. Al menos quiere darse ese gusto.

