Kyrgios desata su locura, masacra su talento y cede ante Khachanov

El australiano desplegó sus dos facetas: la de Dr.Jekyll y la de Mr.Hyde. Mostró sus mejores tiros y discutió con el umpire al punto de insultarlo. Vergonzoso

Kyrgios tirando su raqueta. Una imagen que se repitió a lo largo del partido. Foto: Getty
Kyrgios tirando su raqueta. Una imagen que se repitió a lo largo del partido. Foto: Getty

Nick Kyrgios es todo un personaje. Un hombre que esconde su talento bajo el maquillaje de un rufián al que no le interesa el tenis. De hecho, a veces opta por jugar sólo el dobles para divertirse con algún amigo y no participar del cuadro del singles –en Atlanta, por ejemplo-. Decisiones más que raras en el alto rendimiento. Además, su concentración y sus ganas de intentar ser el mejor del mundo son perecederas, es decir, tienen una duración limitada. No obstante, cuando tiene ganas es capaz de sacar a relucir sus golpes más certeros. Los que realmente dañan a cualquier rival que se le presente enfrente. No obstante, no siempre puede hacer uso de sus virtudes. Y hace instantes cedió ante el ruso Karen Khachanov por 6-7(3) 7-6(4) 6-2 en el marco de la segunda ronda del Masters 1000 de Cincinnati.

Nuevamente, comenzó desconcertado. Sin ganas de pegarle a la pelota y jugando a todo a nada. Como en el casino, pero en una cancha de tenis. Tiró una pelota por los aires cuando sacaba 1-2 y se quebró con una doble falta en el sexto game. 2-5 abajo y atención del fisioterapeuta para trabajar sobre su gemelo derecho. A partir de entonces, hilvanó 15 de 17 puntos y mandó las cosas al tiebreak. Aunque antes de eso, en el medio del parcial, comentó: “Realmente me duele y no hice nada para quebrarle, casi que ni me moví. Se quebró solo. Simplemente me quedé allí”. Y después añadió: “Si perdía el set seguramente me hubiera retirado”. Así y todo consiguió una sólida ventaja en los “penales” y pudo quedarse con la manga inicial.

El segundo parcial se caracterizó por la paridad. Fue todo muy nivelado. Sin embargo, parecía que todo pasaba por la mano del australiano. Aceleraba en sus saques (metió 21 aces a lo largo del match), subía seguido a la red e intentaba acortar cada punto lo más que podía. Nada de correr mucho. El noveno juego fue importante: salvó cuatro break points, discutió con el umpire, se recriminó algunos tiros y se quejó por el reloj de 24 segundos. “Terminaba de pegar una pelota y empezaba a correr”, le reclamó al árbitro en ese cambio de lado.

A pesar de eso, pareció irse a otro lugar, no logró enfocarse otra vez y perdió el tiebreak contra un Khachanov que no cometió errores y aprovechó los vaivenes emocionales de Kyrgios. Enfurecido se dirigió a la silla. Siguió gritando a la nada y le metieron el segundo warning que le valió un punto en contra. Acto seguido, se fue al baño, se llevó una raqueta y la rompió en dos pedazos. Después, otro warning más por no salir a tiempo a jugar el set decisivo. Un cóctel de malas decisiones.

Se pasó de los límites. Claramente se excedió. Se creyó que por ser el protagonista puede maltratar al juez de silla. Asimismo, parecía una radio a la que nunca se le acababan las baterías. Parecía imposible que dejara de hablar entre punto y punto.

En el comienzo del tercero dejó pasar dos chances de quiebre, empezó a pegar con potencia y sin mover las piernas. Como con bronca. ¿Será consigo mismo y es por eso que la descarga hacia afuera contra los otros? No obstante, la atención en lo estrictamente tenístico nunca más volvió a enderezar el rumbo, situación que lo llevó a ceder ante un solvente tenista. De yapa, perdió con una doble falta e insultó al umpire. Desbarrancó totalmente. Vergonzoso. Debería venirse una fuerte sanción. Se lo comió el personaje totalmente. Antes de irse, regaló una raqueta, unas zapatillas y firmó varios autográfos. Kyrgios se encargó de arruinar un vibrante partido.


El próximo adversario de Khachanov será el francés Lucas Pouille quien derrotó al canadiense Denis Shapovalov por un doble 6-4. Mientras tanto, buscará un nuevo triunfo que lo deposite entre los mejores ocho del certamen y lo conduzca a toparse con Novak Djokovic.

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