Djokovic, de final en final

El serbio supera a Schwartzman y buscará el doblete Madrid-Roma. El Foro Itálico verá mañana su quinta final entre Novak Djokovic y Rafa Nadal.

Novak Djokovic entrega su amor al público romano. Fuente: Getty
Novak Djokovic entrega su amor al público romano. Fuente: Getty

Octava victoria consecutiva para Novak Djokovic en la rampa de lanzamiento que le llevará a su gran objetivo: Roland Garros. El vigente campeón del Mutua Madrid Open se deshizo hace unos minutos de Diego Schwartzman con la maestría de quien sabe que está pasando por un gran momento de forma (6-3, 6-7, 6-3). El partido era sin duda uno de los retos más agotadores que le podían tocar en un torneo y una ronda como ésta, pero el serbio respondió mostrando todas sus armas y avanzando hacia su novena final en el Foro Itálico. De esas ocho anteriores, cuatro fueron ante Rafael Nadal, el rival que volverá a encontrarse mañana al otro lado de la red y que intentará impedir que Roma vuelva a ser conquistado por el número 1 del mundo.

Insistimos una vez más por si acaso ha pasado desapercibido. Schwartzman, en tierra batida, en esta tierra batida de Roma, y con varias horas extras de descanso respecto a su rival, era un plan con ingredientes suficientes para pensar que el argentino le podía dar un susto al de Belgrado. De hecho, el inicio del encuentro fue así, con muchos intercambios intensos y mucha igualdad por parte de los dos. Que no engañe el 6-3 definitivo de Novak, ya que los números señalaron que apenas una bola de break decidió ese parcial. La tuvo el serbio, la aprovechó y ya no la soltó. Así es el tenis, sobre todo en encuentros tan apretados, con una final de Masters 1000 en juego, el mínimo detalle cuenta.

El argentino, por suerte, no es de los que tiran la toalla, así que volvió a saltar a pista con las mismas ganas de siempre. Miento, ¡con más ganas todavía! El ‘Peque’ se olvidó de lo sucedido en la primera media hora y comenzó de cero, plantándole cara a mejor jugador del mundo. El premio llegó en el sexto juego en forma de break, un quiebre al que le siguió otro, y otro, y otro. Cuatro consecutivos, o lo que es lo mismo, nada de nada. Ambos se tomaron la temperatura desde el resto y demostraron que ninguno de los servicio podía terminar hoy la batalla a salvo. Con toda esa tensión que siempre arrastra un hipotético final de fiesta (un despiste más y Nole se metía en la final), se llegó al desempate con el público romano más tranquilo de lo normal, todos daban por hecho la victoria del balcánico en dos sets.

No fue en dos, pero el triunfo si iba a terminar en manos de favorito. Schwartzman se llevó el tiebreak mostrando una versión mucho más mordiente y ponía todos los pronósticos en el aire. ¿Podría hacer frente a un animal tan competitivo en el parcial definitivo? Ahí donde se supone que todos dudan, que llegan los nervios, ahí es donde más fuerte se presenta el número 1 del mundo. Djokovic terminó como empezó, con un 6-3 que reflejó su superioridad ante el rival pese a no tener la necesidad de sacar sus mejores trucos de la Head que empuña. Ese es ahora mismo su mayor peligro, la capacidad de ir pasando rondas jugando un nivel de tenis digno, pero no el mejor. En la final de Madrid ya vimos que al de Belgrado no se le ha olvidado dominar como en los viejos tiempos, veremos si estando Nadal enfrente no titubea en la ejecución.

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