Djokovic tira de galones para salir victorioso de una batalla épica

El balcánico se impuso en dos mangas a un Thiem que le exigió al máximo en un partido repleto de intensidad, alternativas y calidad.

Novak Djokovic gana a Dominic Thiem. Foto: zimbio
Novak Djokovic gana a Dominic Thiem. Foto: zimbio

Solemos curarnos en salud y hacernos creer a nosotros mismos que cuando tenemos altas expectativas de algo, las posibilidades de que nos decepcionemos son más altas. En algunos casos puede ocurrir, pero Novak Djokovic y Dominic Thiem no estaban dispuestos a hacerlo en el tremendo duelo que han mantenido en semifinales del Mutua Madrid Open 2019. Serbio y austríaco han protagonizado uno de esos partidos que quedan grabados a fuego en la memoria colectiva de este fantástico deporte, y que los grandes aficionados recordarán durante años con una sonrisa melancólica. Las expectativas eran máximas, pero la realidad las superó con creces. El chacal volvió a afilar el colmillo al verse amenazado por el jugador al que todos ven como sucesor natural de Nadal como dominador de la tierra batida. Sin embargo, su momento tendrá que esperar, al menos en este torneo.

No hubo tiempo de fogueo en esta batalla, las trincheras se abandonaron desde el primer instante. Ambos contendientes se enfrascaron en una lucha cuerpo a cuerpo apasionante durante la primera manga, en la que los juegos eran interminables al albur de infinitos intercambios de fondo de pista. Thiem atacaba con la potencia habitual, sometiendo a su cuerpo a movimientos eléctricos y flexibles con los que imprimir a la bola efectos y velocidades endemoniadas. Ágil de piernas y de mente, el austríaco tomó ventaja en el marcador, pero la sensación era que el servicio no suponía una gran ventaja para nadie. Pronto, Novak incrementó su intensidad y empezó a atacar más, pegando bien apoyado y desbordando poco a poco al centroeuropeo. La mejor versión del balcánico se abría camino a trompicones ante el estelar nivel de Dominic, y para dirimir el vencedor del set hubo que llegar a la muerte súbita.

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Allí, de nuevo Thiem golpeaba primero con un minibreak, pero Novak encadenó cinco puntos consecutivos con una tremenda garra. Recuperaciones imposibles, intentos constantes por adquirir la iniciativa y cambios de altura y velocidades sazonaron los instantes más brillantes del número 1 del mundo en el partido. Se adjudicó el set y salió muy reforzado moralmente, pero nada cambió en el guión del partido en el segundo parcial. Es esa una de las grandezas del joven Dominic, su capacidad para mantenerse en la pomada y ser sólido incluso cuando le vienen mal dadas. Continuó practicando un tenis eléctrico, tirando con profundidad y haciendo gala de un gran coraje. Tenía oportunidades al resto, se sentía dominador, pero en los momentos cumbre surgían esos intangibles propios de los mejores de la historia por parte de Djokovic. El serbio salvaba situaciones adversas una y otra vez, y cuando terminó cediendo el saque, lo recuperó con tremenda contundencia al siguiente juego.

Fue una clara demostración de lo determinado que estaba para ganar un partido que era algo más que eso para el serbio. La prueba tenística y mental ha sido gigante para un hombre empeñado en infrigir la norma del tiempo entre punto y punto, llegando a recibir hasta tres warnings por parte del juez de silla. No se desconcentró ni un ápice y volvió a elevar su nivel de juego. Consciente de la importancia moral que tenía para él poder vencer en este partido, Nole se puso sólido de fondo de pista y no dio ninguna concesión, hasta que los errores acabaran llegando en el austríaco, que cedió su servicio en el undécimo juego. Pero no. Eso no podía acabar así; como si de una mano invisible estuviera actuando, el partido se encaminó hacia el tiebreak merced a una reacción magistral de Thiem impulsada con una doble falta muy inoportuna de Djokovic.

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De nuevo igualdad máxima, y de nuevo un juego a siete puntos para determinar vencedor y vencido. La emoción era incontenible, se sucedían las defensas numantinas con los ataques a tumba abierta y una doble falta de Dominic granjeó la posibilidad al serbio de ganar el partido si aprovechaba sus dos puntos al servicio. El primer de ellos cayó de su lado tras un intercambio meteórico. 7-6 (2) 7-6 (4) fue el resultado final de uno de los mejores partidos de la temporada, que permite a Novak Djokovic reafirmarse y presentar sus credenciales al título en Roland Garros 2019. El máximo nivel del serbio ha regresado y Dominic Thiem fue una víctima con armas más que suficientes para buscar una ansiada venganza.

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