David Pérez Sanz, un Nº1 sin ranking ATP

¿Por qué tanta polémica con el Transition Tour? Hoy entrevistamos a uno de sus protagonistas. “Nadie aplaude el cambio, la gente dejará de jugar al tenis”.

David Pérez durante su gira australiana. Fuente: DPS
David Pérez durante su gira australiana. Fuente: DPS

Suele decirse que el tenis peca de ser un deporte demasiado clásico, hermético, siempre en contra de la evolución y del progreso. Es verdad, no suele haber muchos cambios en su reglamentación, o al menos eso pensábamos hace un par de años. De un tiempo hacia delante, muchas han sido las innovaciones propuestas, aunque no todas terminaron fraguando. Una que sí ha tomado forma en la sombra, sin haber pasado previamente por la mesa de debate, es la de dividir el ranking de los jugadores. El 1 de enero de 2019 la clasificación de la ATP amanecía con menos de 700 jugadores en su lista, desplazando al resto a una nueva tabla denominada ranking ITF.

O lo que es lo mismo, el ranking donde a partir de ahora navegarán los tenistas que disputen el ITF Transition Tour. Mucho se ha comentado acerca de la polémica de este giro de guión tan drástico, donde cientos de jugadores han sido despojados de sus puntos ATP y, lo que es peor, depositados en un embudo ingrato donde solo unos pocos podrán optar a volver a competir en la élite, a los Challengers, a las plazas donde poder recuperar esos puntos malogrados y así volver a sentirse profesionales. Para entender mejor la situación, lo mejor era hablar con uno de los afectados.

David Pérez Sanz (Burgos, 1994), uno de los tantos españoles que se han visto apartados de su sueño, atiende a Punto de Break para analizar esta nueva posición. Su nombre aparece desde hace unas semanas como el Nº1 del ITF Transition Tour, un rango que, de momento, queda en una mera anécdota. Sin los medios suficientes, sin sponsors y ahora sin ranking ATP, el burgalés afronta una temporada clave sin perder nunca el sentido del humor. “Algunos me dicen que se me ha pasado el arroz con 24 años”, bromea. Aunque la coyuntura actual no esté para bromas.

Después de arrasar el año pasado en los Futures (6 títulos), es momento de buscar gloria en los Challenger.

En agosto ya intenté disputar unos Challengers en Estados Unidos para ver qué tal me iba, la idea era ver si pasaba una ronda y ya me quedaba el resto de año jugando esta categoría, pero no hubo suerte. Me acuerdo de perder 7-6 un tercer set con Mikael Ymer, ese se me escapó por poco. Al final volví a los Futures y acabé muy bien el año.

Siempre da vértigo subir un escalón más.

Es complicado, se supone que es más difícil. Hace un par de años ya estuve 215º y también intenté disputar algunos Challengers, pero tampoco me fue bien. Ahora mismo estoy atrapado en ese ciclo donde en los Futures me va bien pero luego subo a los Challengers y no soy capaz. Allí la gente tiene más ritmo y es complicado. No es fácil saber que vas a perder muchos partidos, que habrá semanas que caigas en primeras rondas aun jugando bien. La verdad es que se nota bastante el cambio, luego entre los Challengers y los ATP no hay tanta diferencia. La hay pero no tanta, en mi opinión.

Acabaste 2018 ganando cinco de tus últimos seis torneos. El que no ganaste, hiciste semifinales.

Todo empezó después de entrenar una semana en Montemar (Alicante), donde planeamos ir a jugar algunos Futures a Egipto con la intención de ganar algún título y hacer alguna final, necesitaba esos puntos para luego entrar en los Challengers. Luego hice campeón, campeón y semifinales. En la segunda parte de la gira hice tres campeones consecutivos.

¿Recuerdas haber jugado antes a este nivel?

Quizá en 2015, aquel año fue un trampolín para luego lograr mi mejor ranking en 2016. Si no me equivoco, gané cinco títulos y perdí siete finales. En 2016 no empecé bien, pero antes de defender todos esos puntos rendí bien en algunos torneos y pude subir hasta ese ranking. Pude incluso jugar la fase previa de Wimbledon y del US Open, una gran experiencia para mí. Al final terminé 300, pero al año siguiente me lesioné y me fui hasta el 800, tuve mala suerte. Fue una etapa de grandes experiencias a la que quiero volver.

Tienes todavía 24 años, ¿cuántas veces te han dicho que ya perdiste el tren?

Esto es algo que se ha comentado toda la vida, pero la carrera de los tenistas se alarga cada vez más. Es complicado meterse, solamente los cracks se meten siendo jóvenes. De nivel de tenis todos vamos bien, pero esa madurez mental a cada uno le llega en su momento. Lo que le falta a un jugador para llegar puede ser un mínimo detalle, pero ese mínimo detalle te puede privar de meterte arriba.

Seguro que alguna vez jugaste ante algún top100 y viste que no había tanta diferencia.

Con 18 años pasé la Qualy del Challenger de Marbella y jugué con Andrey Kuznetsov. Perdí 6-3 y 7-5, pero este hombre también funciona a días. Noté que había diferencia de ritmo, pero no estaba tan lejos. Son detalles que van sumando. Luego también jugué en Sevilla contra Dani Gimeno cuando él estaba en el top60 y me ganó muy fácil (risas).

¿Qué te falta para dar el salto?

Es una buena pregunta (risas). Esta pretemporada lo que hemos buscado mejorar es tirar más con la derecha, creíamos que era un punto a pulir. El otro punto, aunque me cueste admitirlo, es la cabeza. Es muy importante y a veces me falla. La lucha y la entrega sí que la tengo, pero a veces la concentración desaparece por ser muy impulsivo.

Al final llegamos a lo de siempre, el tenis en un 80% cabeza.

Totalmente. He visto a muchos jugadores metidos en el top100, algunos con tiros increíbles, pero otros con un tenis más corriente que se apoyan en su gran mentalidad para mantenerse arriba. Jugadores que se agarran al mínimo detalle y que aprovechan cada oportunidad.

Aunque puedes tener mucha cabeza, pero si luego no hay dinero para viajar...

Es complicado, sí. En mi caso he viajado solo a muchos torneos por carencias económicas. El mes pasado, por ejemplo, me saqué el billete de ida y vuelta a Australia por 1.000€. Si quieres ir con entrenador son 1.000€ más. Luego hay que sumar la estancia allí, las comidas… el tenis es un deporte muy exigente económicamente. A veces notas que necesitas un compañero de viaje, un entrenador que te corrija a diario para no perder todo lo que habías entrenado.

¿En 2018 perdiste dinero?

Básicamente, me quedé igual, que ya es difícil. Jugué equipos en Alemania y en España, subsistimos gracias a esto. Luego gracias a las últimas semanas pude mantenerme sin perder dinero. En este tipo de torneos para ganar dinero tiene que llegar, como mínimo, a la final.

¿Dónde está el fallo en el sistema?

Sinceramente, no lo sé. Hace unas semanas, antes de irse al Open de Australia, me contaba Iván Navarro (entrenador de Nicola Kuhn) que ahora se ganan 9.000€ por jugar la fase previa. Hace dos años fui yo y cobrábamos la mitad, 4.500€. Lo que yo veo es que los cambios, a nivel económico, se producen en los grandes torneos. En Futures y Challengers siempre es lo mismo.

Justo este año sí que han metido cambios…

Este año han ampliado los cuadros en los Challengers pero tampoco han incrementado mucho el prize money, no dan más dinero. Es lo que hay y nos tenemos que adaptar.

¿Qué sentiste al entrar en tu perfil de ATP y ver que no tenías ranking?

Pues estaba pasando las Navidades en Burgos cuando vino mi madre y me dijo: “¡No estás en el ranking!”. Pues no, no estaba en el ranking (risas). Se me hace duro, la verdad, he luchado mucho este año para estar ahí en los Futures, para terminar el 2018 siendo el 280º… y ahora parece que no sirve de nada. Por suerte, con este nuevo ranking, sí que tengo la opción de ir a los Challenger, así que una cosa compensa la otra. Pero sí, es complicado no ver tu nombre ahí, algo que nos merecemos todos los que hemos estado luchando en los Futures.

¿En qué te cambia la vida con este nuevo ranking?

Solamente los cuatro primeros del ranking ITF pueden acceder a los cuadros finales de los Challengers. Ahora mismo, al estar número 1, entraría a cualquier Challenger. Pero claro, antes estaba 280 del mundo, así que tampoco estaba tan lejos de acceder a esos cuadros. Se puede decir que me han quitado más que me han dado. Ahora no tengo ranking, me han quitado todos los puntos y tengo que volver a empezar de cero.

En el momento en que ganas puntos ATP, ¿pierdes tu ranking ITF?

Se puede estar en los dos ranking a la vez. Sí yo ahora paso dos rondas en un Challenger volvería a tener ranking ATP y seguiría con mi ranking ITF.

¿No llega un momento en el que desaparezcas del ranking ITF?

Sí, claro. Si yo no juego ningún Futures de los que defiendo de 2018, me desaparecerían todos esos puntos y me quedaría sin ranking ITF. Al final es lo mismo pero con dos rankings diferentes.

Vamos, que si por ti fuera, volverías al ranking de siempre.

Si por mí fuera, sí. Antes estaba a unos 40-50 puestos de poder jugar las fases previas de los Grand Slams, en las cuales se ha duplicado el prize money y eso me ayudaría mucho a la hora de viajar. Tampoco estaba tan lejos de entrar a los Challengers, ahora me tocaría hacer un resultado bueno para volver a tener ranking. Por eso pienso que me han quitado más que me han dado.

Dentro del vestuario, ¿qué tal ha sentado el terremoto?

Ninguno aplaude este cambio, he hablado mucho con la gente que juega los Futures y no están contentos, a los que más les afecta es a ellos. A otros les parece bien para que se acorte el número de jugadores y obligar al 500 del mundo a que juegue bien. Todos tendremos que adaptarnos, pero lo que sí va a pasar es que mucha gente dejará de jugar, dejarán el tenis porque no tiene sentido estar en un bucle que no te aporte nada, estar luchando por algo sin tener ni siquiera ranking ATP.

¿Os consultaron antes de tomar la decisión?

¿A nosotros? A la gente de los Futures no creo que nos consulten. Algunos jugadores de arriba, no sé a qué altura, imagino que sí les habrán pedido opinión. Hace seis meses se decía que no se iba a hacer, pero estaba claro que la propuesta iba a tirar hacia delante, pero no queríamos creerlo.

Sigo sin entender cuál es el objetivo de este nuevo rumbo.

Yo tampoco lo entiendo. Dijeron que uno de los motivos es que querían acortar la cantidad de jugadores en el ranking ATP, había 2.000 y cada año iba creciendo. Otro de los motivos era el tema de las apuestas...

Ahora me cuadra más. ¿Alguna experiencia con el mundo de las apuestas?

En Egipto tuve una experiencia muy curiosa. Estábamos en el club y saqué el móvil para mirar una cosa. De repente, apareció el supervisor del torneo y me obligó a guardarlo, me dijo que estaba prohibido usar el móvil allí, ¡tenía que salirme del club si quería usar el móvil! Se está intentando controlar bastante este tema para que no suceda nada extraño.

Pero pasa cada semana…

Hace mucho tiempo un tipo me contactó por Facebook y me dijo que si perdía el primer set me daba 6.000€. Obviamente le dije que no y luego fui a decírselo a la gente de la ITF.

Desde luego, son propuestas muy suculentas.

Siempre está la tentación, es complicado, pero para eso están los equipos. La gente se sacrifica y juega mucho los equipos, como hice yo el año pasado jugando cinco semanas en Alemania. Hay otros caminos, además, si caes en ese error puede ser delito de cárcel. Mejor jugarte las cosas de forma honrada y luego estar tranquilo. Es un tema muy delicado, pero hay que hacer lo posible para se respete este deporte.

Este deporte dice que eres el primer Nº1 del nuevo ranking ITF. Esto algo tiene que molar.

El otro día me vino un entrenador y me lo dijo: “¡Eres el número del ranking ITF!” (risas). Está chulo, sí, pero yo quiero llegar arriba. Para mí esto no significa nada, aunque sí que es un dato a tener en cuenta porque es importante, pero prefiero el número 1 que ostenta Novak Djokovic.

Ya, ya, pero este registro ya no te lo quita nadie. ¡Eres pionero!

Será una historia para contar a mis hijos (risas).

Igual con el tiempo se vuelve a lo de antes…

Creo que se quedará esto durante un tiempo, igual que en su día cambiaron los torneos Satélite a los Futures. No creo que ahora se tiren para atrás.

Y mirando hacia delante, ¿dónde pones la meta en este 2019?

Sinceramente, no he hablado mucho sobre este objetivo con mi entrenador, peor sí que me gustaría recuperar mi antiguo ranking antes de terminar el año, ser top300. Incluso, si me apuras, intentar acercarme lo máximo posible a los 250 primeros para entrar a la fase previa de los Grand Slams. Es un reto complicado pero muy bonito de afrontar.

El circuito lo conoces bien, falta afianzarse.

Sí, los Challengers ya los he jugado, solo queda incrementar ese nivel de seguridad y confianza que te da ganar un par de partidos. Luego asentarse en ese circuito ya será otra historia.

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