Djokovic se exhibe ante Anderson

Triunfo cómodo del serbio que sigue sin perder su saque en el torneo. Mañana final ante Alexander Zverev por ver quién ocupa el título de maestro.

Novak Djokovic, imparable en Londres. Fuente: Getty
Novak Djokovic, imparable en Londres. Fuente: Getty

En un torneo que reúne a los ocho mejores del mundo, un hombre resalta con luz propia por encima del resto. Novak Djokovic volvió a demostrar este sábado que está jugando a otra cosa, practicando un tenis al alcance de unos pocos elegidos (ahora mismo ninguno) y que le sirve para dar un paso más en las Nitto ATP Finals de Londres. El de Belgrado superó sin mayores problemas a Kevin Anderson en el 02 Arena (6-2, 6-2) y se aseguró una cita mañana con Alexander Zverev. Será su octava final en el torneo de maestros, en busca de su sexta corona, números que se alejan mucho de las aspiraciones del alemán, aunque siempre hay una primera vez para todo. Lo que está claro es que Nole lleva cuatro de cuatro en victorias y todavía no ha encontrado a nadie que logre romperle el servicio. ¿Cómo se le puede ganar a este marciano?

Uno de diez. Esa fue la estadística de Kevin Anderson con su primer saque en el primer juego del partido. Tiró diez, metió uno. Esta cifra, por muy bien que tu saques, si enfrente está el mejor restador del circuito lo fácil es que el desenlace no te sea favorable. Porque Djokovic está más que capacitado para restar dentro los primeros saques, pero si encima le invitas a que ataque tus segundos, la ‘x’ se despeja sola en la ecuación. Como pegarse un tiro en el pie, así se sintió el sudafricano tras ver que el mayor tesoro que tenía que defender se esfumaba en los cinco primeros minutos del encuentro. Lo que se llama empezar con el pie izquierdo, en este caso, con un buen pisotón.

Aquel agujero pudo ser todavía más profundo si Novak hubiese aprovechado las dos pelotas de break que tuvo para ponerse 3-0, pero él mismo fue quien las echó a perder por exceso de confianza. Sin embargo, hasta esto era una buena noticia para el serbio, quien se veía tan superior que no tenía prisa por cerrar el set, él sabía que llegarían las oportunidades que hicieran faltan para poner tierra de por medio. Efectivamente, fue minutos más tarde cuando el de Belgrado tomó de nuevo el mando y volvió a romper el servicio sagrado del sexto mejor jugador del mundo. Parecía tan sencillo que asustaba, pese a que todo el mundo esperaba esta noche un partido así. Por momentos, hsta tuvo que sonreír Roger Federer desde el hotel, porque caer hoy ante Zverev había sido duro pero, ¿no sería peor verse de nuevo inferior ante Nole en la final?

Pensamientos y pronósticos que nunca veremos, como a Kevin Anderson, que por muchos que le esperamos en esta segunda semifinal, jamás llegó a presentarse. No porque él no quisiera, sino porque su rival no le dejó pasar. El nivel de ejecución y consistencia del número 1 del mundo ha vuelto a tocar la excelencia y eso significa que solamente un milagro puede hacerle vulnerable. Una gripe inesperada, un partido de alto desgaste el día anterior, algo así. Djokovic dominaba la escena como un auténtico maestro y simplemente se dedicó a no regalar una bola, no rebajar la intensidad y capturar cada hueco que dejaba su rival. No se rían, pruébenlo a hacer ustedes. Hoy tocaba una versión más paciente que agresiva, la necesaria para avanzar a la final y demostrar quién es el auténtico favorito al título. Alexander, reza esta noche todo lo que sepas.

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