Un tremendo Djokovic y su saque desarman a Cilic

Un impresionante Djokovic al saque deshace la resistencia del croata Marin Cilic (7-6 6-2) para cruzar a semifinales con pleno de victorias.

Novak Djokovic. Foto: Getty
Novak Djokovic. Foto: Getty

Novak Djokovic puso la directa en estas ATP Finals. El serbio dejó atrás su resfriado y mostró una versión impecable ante Marin Cilic durante todo su tercer choque en estas ATP Finals. El de Belgrado mostró un nivel descomunal con su servicio, se movió de maravilla y fue especialmente frío y puntual en los momentos más ajustado de la noche. A dos partidos de cerrar otra temporada increíble, Novak camina más firme que ningún otro momento de la semana en la capital inglesa.

Porque lo que se terminó viendo sobre la pista del O2 fue algo realmente impresionante. De entrada, en un primer set impecable por parte de ambos, sin roturas de servicio y con un tie break muy bien jugado, el ritmo de juego no terminó siendo de un solo dominador. El número 1, que tuvo un día difícil de igualar al servicio, llegando a sumar en el primer set 20 de 20 en puntos ganados con el primero -no ha perdido su saque en los tres partidos de la fase de grupos-, esperó su momento, sin mayor preocupación, ante un Cilic que de entrada está sabiendo igualar a Djokovic en sus últimos encuentros.

Pero en la máxima igualdad, competir contra este Djokovic deja de ser un buen negocio. Turno a turno de servicio, el encuentro no tuvo mayor desequilibrio. Salvó Marin una bola de break en el sexto juego, y llegó a tener un set point a favor en el duodécimo punto de la muerte súbita, pero el golpe de gracia lo pegó un Novak que estaba avisando de lo que estaba por venir.

Cilic volvía a dejar constancia de sus grandes armas desde el servicio y desde el fondo de la pista, pero esta vez, a diferencia de Bercy, se quedaba sin botín. En el cuerpo a cuerpo, en el centímetro competitivo, Djokovic nunca tiembla. Sigue inalterable, y esta vez con mucho mayo control emocional. Su mirada transmitía victoria. El segundo set, ventaja mediante en el marcador, fue un señor vendaval al que va a ser difícil medirse de acercarse siquiera un poco a este nivel en las semifinales de mañana.

El balcánico dejó ocho juegos de un tenis mayúsculo, terminando el partido en cotas insuperables, con una capacidad para moverse, anticiparse, defenderse y jugar con toda la pista que recordó a sus momentos más dominantes de 2016. Cilic dejó puntos, los menos, sí, donde a cualquiera le hubiera sacado de la pista, pero el serbio fue tan rápido como pudiese ser la pelota y se negó a conceder golpes ganadores. Un parcial con el que Djokovic cierra esta fase de grupos y... mete pánico.

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