Por enésima vez le dieron por muerto y por enésima vez resucitó. Roger Federer ya está entre los cuatro mejores jugadores de esta edición de la Nitto ATP Finals 2018. Es uno de sus torneos fetiches y donde espera poder hacer historia en un torneo donde ha ido de menos a más y en el que hoy ha vencido por un contundente 6-4 y 6-3 a una de sus bestias negras en este 2018.
Indomable y con ganas de demostrar que está en Londres para sumar su título número 100 como profesional. Así se mostró Roger Federer. Salió alerta, sabiendo de la peligrosidad de su rival, y cuando Federer juega con la máxima intensidad, se antoja realmente complejo el poder inquietarle. El helvético quiere ir ganando sensaciones y confianza, a sabiendas del difícil compromiso que le espera en semifinales, donde se medirá al jugador que acabe segundo en el Grupo Guga Kuerten (Novak Djokovic, Alexander Zverev, John Isner o Marin Cilic).
Kevin Anderson lo intentó todo para sacar a Roger de su zona de confort. Golpes cortados de revés y derecha, saques directos por dóquier, dejadas, subidas a la red, pero fue el jugador sudafricano quien se acabó atrapando en la red tejida por él mismo.
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Federer manejó a las mil maravillas la situación, y no tuvo ningún problema para cortar toda rebelión al resto del ucraniano. Tres saques directos y un 79% de puntos ganados con primer servicio, hicieron que el bueno de Kevin no tuviera ninguna oportunidad de poder derrotar a un Roger que volvió a demostrar que lo que ocurrió el pasado domingo ante Nishikori fue algo meramente anecdótico.
Aguantó el tipo el bueno de Kevin en el primer y segunda set, que se resolvieron por por pequeños detalles en favor de Roger, y acabó desesperándose al ver que el suizo era una muralla inexpugnable donde no se podía meter mano. Un pasito más hacia la gloria de Roger, que tendrá que seguir jugando a este nivel para vencer a un rival aún por definir en semifinales. No se podrá despistar ni un ápice Federer, viendo que cualquier tenista puede dar la gran sorpresa.

