Serena supera otro obstáculo

La estadounidense remonta un set adverso ante Camila Giorgi y pisa las semifinales de Wimbledon por undécima ocasión en su carrera.

Se nos acaban las palabras para definir lo que está haciendo Serena Williams en este torneo de Wimbledon 2018. Después de un 2017 lleno de altibajos personales, problemas de salud y una nueva etapa como madre, la de Saginaw parece haber recuperado su instinto competitivo (si es que algún día lo perdió) y regresará este jueves a una nueva semifinal de Grand Slam. Su victoria de hoy empezó a escribirse con algo de drama, pero Camila Giorgi no fue capaz de aguantar el nivel del primer parcial (3-6, 6-3, 6-4). O mejor dicho, el nivel de la norteamericana subió hasta un escalón donde ninguna es capaz de llegar. Otra página de oro en el historial de una tenista de leyenda.

Nadie esperaba un inicio así de partido. Ni el padre de Camina. Puede que el error estuviera en infravalorar a una jugadora que nunca logró un gran resultado en Grand Slam, alguien que lucha cada temporada por mantenerse en el top50 o alguien tan irregular que todavía no sabemos por qué a veces encuentra esa sintonía especial con la hierba. Ya si caemos en la comparación directa, la italiana tiene 71 títulos menos que la estadounidense. Eran dos mundos extremos que chocaban en el jardín de Serena, allí donde todavía no había perdido un set en cuatro partidos, La Catedral donde acumulaba 18 victorias consecutivas. Con todos estos datos, ¿quién iba a imaginar un 6-3 a favor de Camila?

Ni siquiera el H2H sonreía a la europea, derrotada en sus tres enfrentamientos previos sin poder sumar siquiera un set. Pero hoy, 10 de julio de 2018, la historia iba a cambiar. Aquella Giorgi golpeaba más fuerte la bola, con mucha intención, moviendo de lado a lado a su rival y haciéndose gigante cada vez que conectaba su drive en estático. Seguía competiendo dobles faltas en momentos inoportunos, pero lo acompañaba también con algunos saques directos que dejaron a la de Saginaw completamente gélida. En una etapa en la que Serena todavía viaja en busca de su máxima forma, Camila era quizá una de las rivales que más guerra podían darle. Mucho ritmo, cambio de alturas y cabeza rocosa, ya sin nada que perder a estas alturas del torneo.

La menor de las Williams tenía que perder un set para darse cuenta de la oponente que había al otro de la red. Y lo perdió, vaya si lo perdió. De hecho, a punto estuvo de empezar el segundo set también en desventaja cuando apenas llevaban dos juegos disputados. Fue justo ese juego el que le sirvió a Serena para despertar y por fin darse cuenta que el desafío de hoy era mucho más grande del que pensaba. Justo al siguiente juego, break y a remar hasta la orilla. El partido se igualaba a un set gracias a dos buenos acelerones de ambas tenistas, por delante un parcial definitivo con todo en el aire. No faltaba ni un solo ingrediente sobre la mesa.

Al igual que en los dos asaltos anteriores, un break fue suficiente para sentenciar la función. Aprovechó muy bien Serena la tendencia y la experiencia en este tipo de contextos. Rompió rápido y ya nada pudo frenarla hasta la victoria. Un triunfo que la deja a un paso del top50 (recordemos que ahora mismo es la 181 del mundo) y que la sitúa en semifinales de Wimbledon por undécima ocasión en su carrera. Hace un año estaba dando a luz y luchando por sobrevivir en el parto. Ahora, sin casi tiempo de recuperación, volverá a luchar por jugar una nueva final de Grand Slam. Serena, de otro planeta.

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