Nadal, VIII de Roma

Octavo título en el Masters 1000 de Roma para Rafael Nadal que pudo doblegar al hombre que intentaba revalidar el campeonato. 

Nadal, campeón en Roma. Foto: Zimbio
Nadal, campeón en Roma. Foto: Zimbio

El rey de la arcilla vuelve a incar el diente. Por octava vez, Rafael Nadal consiguió alzar el título del Masters 1000 de Roma al doblegar al hombre que salió a defender la corona conseguida el pasado año. Sin embargo, el hombre que regresa a ser el No.1 le ganó con un 6-1, 1-6, 6-3 en dos horas y nueve minutos cuajando una gira sobre tierra batida espectacular de cara a Roland Garros, ganando en Montecarlo, Barcelona y cuartos de final en Madrid.

El tenista que partía como principal cabeza de serie sufrió a causa de su medicina. Arrancó sirviendo pero el alemán que acudió con muchas ganas le sorprendió obteniendo el quiebre y situándose por delante sobre la Campo Centrale. No obstante, el verse por delante ante un hombre al que nunca venció le pasó factura ya que se empequeñeció e hizo que Nadal se hiciera grande. Desde el fondo de pista apenas hubo color y por momentos quiso cambiar de ritmo pero no fue suficiente para evitar que el manacorí encadenara seis juegos que le valieron para adelantarse en la final.

No se achicó a la hora de verse superado en la primera manga y probó otro tipo de táctica. No quiso luchar desde el fondo y se metió más en pista consiguiendo ser más agresivo y realizando varios cambios de ritmo. El juego en el que obtuvo el doble break fue trascendente ya que ambos pusieron mucha garra pero la tercera raqueta del mundo fue el que se llevó el gato al agua. Sin poder ser intimidado ya que el español nunca se rinde, demostró su casta de campeón para cerrar el segundo set haciendo que su oponente en esta final no estuviera nada cómodo además de que le obligaba en varias situaciones al error. Su revés, el mejor golpe que dispone, fue un arma fundamental.

Al comienzo del parcial, el actual No.2 del mundo servía para iniciar el último asalto y nuevamente hubo una gran lucha. Mostrando un gran nivel por parte de ambos, Nadal levantó dos bolas de quiebre aunque después iba a ser quebrado. Tras terminarse el juego, el público se puso los chubasqueros ya que la leve lluvia estaba cayendo en el Foro Itálico. Con 1-3 y 15-0 tuvieron que parar por algunos minutos pero no tardaron en regresar a la acción. Aun así, con el 2-3 decidieron pararlo hasta nueva orden ya que comenzó con más intensidad y optaron por poner la lona.

50 minutos después regresaron para realizar un pequeño calentamiento con el entusiasmo y el ansia de que quedaba muy poco para el desenlace. El español salió muchísimo más decisivo y dominando sobre la pista logró el empate para que después realizara el break que le llevó a servir por el partido con 5-3. Tras haberse trastabillado, el parón lo manejó excelente y a la segunda opción que tuvo alzó los brazos para festejar su imperio romano.

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