Goffin vence a Nadal y su dolor

Goffin vence en la tercera manga a un Nadal muy tocado de su rodilla, en un partido que el belga pudo cerrar con mayor antelación

Rafael Nadal. Foto: Getty
Rafael Nadal. Foto: Getty

David Goffin alzó los brazos mediante un gesto de 'al fin', después de competir ante un Rafael Nadal claramente mermado durante todo el encuentro a causa de su lesión de rodilla. Únicamente el miedo a ganar y la dificultad para cerrar que mostró Goffin ante el número 1 impidieron un triunfo más prematuro (7-6 6-7 6-4), alargado por la permanencia característica de Rafa y las mencionanes dificultades competitivas del belga, que hoy consiguió su primera victoria ante el líder del ranking.

Es un partido entre algodones el que cierra la segunda jornada en el O2 Arena de Londres. En el plano físico, Nadal, completamente condicionado por sus problemas físicos, los más evidentes que están frenando cada movimiento, jugando con ilustrativo dolor, también los adyacentes: falta de preparación y adaptación a la pista, sin sensaciones en cada golpe, sin entrenamiento ni ritmo de golpeo. Sin ningún tipo de feeling. En el plano emocional, Goffin, peleando con los fantasmas que le han convertido en un jugador de brillante factura técnica y lagunas competitivas precarias.

Es en ese reparto de papeles donde el partido se va sucediendo entre errores, arrugas, malos apoyos, dobles faltas y muchas dudas, cada uno con las suyas. En el primer set, con cuatro breaks en total y un ritmo de golpeo que siempre favorece al que lanza las manos, Goffin parece tener en todo momento un punto más de margen por su tipo de golpeo, especialmente cuando cambia a los paralelos y pone a Nadal a correr distancias que van seguidas de una flexión pronunciada. Con el paso de los minutos, la contienda baila siempre hacia los intereses de Goffin, que sufre continuamente cuando se ve por delante en el marcador y entiende como responsabilidad cerrar ventajas con todos los focos sobre él.

Incómodo por tener delante al número 1 y estando muy tocado físicamente, Goffin toma decisiones temblorosas (dobles faltas, manos encogidas, dudas en la posición), mientras Nadal va pegando tirones sin continuidad ni sostén físico, golpeando muy corto, raspando una derecha que no tiene apoyos firmes ni contragolpes eléctricos. Ante la ausencia de potencia y con las bolas tan cortas y mansas, Goffin es quien debe decidir cómo, cuándo, dónde y de qué forma golpear las pelotas. En sus manos está la definición de los puntos, y por extensión, del partido. Y eso le agobia y le confunde.

Goffin, que cierra la primera manga en el tie break, llega a tener cuatro bolas de partido que inexplicablemente se le escapan, algunas por puro apuro. Con el marcador igualado, al igual que ante Cuevas en Paris-Bercy, el manacorí comienza a verse tremendamente limitado en sus movimientos, con gestos ostensibles de dolor e imposibilidad. Goffin, que se coloca 4-1 arriba, vuelve a tener un apagón y duda, aunque no es suficiente para que Nadal consiga una nueva remontada.

El mallorquín terminó entregando la cuchara, quien sabe si de manera definitiva en este torneo. La rodilla no solo no respondió sino que dejó síntomas preocupantes de cara a seguir compitiendo sin reposo ni tratamiento. Con muchas papeletas para retirarse del torneo, Nadal cayó ante un Goffin que cerró con victoria su debut en esta Masters Cup.

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