Al igual que ocurriese en el Masters 1000 de Montecarlo ante Kyle Edmund, hoy Rafael Nadal ha sufrido lo insufrible para derrotar al italiano Fabio Fognini por 7-6 (3), 3-6 y 6-4, en dos horas y 57 minutos en el partido que significaba su debut en esta edición del Mutua Madrid Open.
Nadal llegó a la imperial pista central Manolo Santana ante una increible ovación de todo el público español, que ve en el tenista balear como su principal icono y favorito para levantar este Mutua Madrid Open. El rival, Fabio Fognini, era el termómetro perfecto para medir el nivel al que Rafa se encuentra en este momento. Aunque el cara a cara entre ambos se encontraba claramente decantado para el balear (8-3), lo cierto es que los últimos partidos sobre tierra batida ha habido una igualdad bastante notable, consiguiendo el tenista italiano incluso vencer al español.
Si Fabio saca su verdadero tenis a relucir, pocos jugadores pueden aguantar su ritmo infernal. Y esto fue lo que sucedió en los primeros instantes del partido. Los golpes de Nadal apenas inquietaban a Fognini, que no dudaba en incinerar la bola a la mínima oportunidad que tenía.
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El tenista nacido en San Remo, haciendo el papel de tormenta de arena en la arcilla madrileña, era dueño y señor del partido. Con 3-1 a su favor y bolas de rotura en su haber, estábamos a las puertas de un nuevo varapalo para Nadal en la capital española. Pero como dicta la ley universal, después de la tormeta siempre llega la cama.
Fognini se gustó más de la cuenta. Envuelto por un halo de euforia desmedida, el tenista italiano cayó en la precipitación y desaprovechó esas bolas de rotura. La exhibición italiana había acabado antes de tiempo, y era la hora de la reacción fulminante de Rafa que volvía a igualar el partido a tres. Fabio se lo creía mientras pasaban los juegos en el primer set, y logró llevar a Nadal al tie-break tras un intercambio de saques rotos. El español restaba demasiado detrás de la línea de fondo, sin decidirse a atacar a tumba abierta y raspando en exceso la bola, en un signo inequívoco de dudas en sí mismo. Por suerte para Rafa, se vio al mejor Nadal y supongo agarrarse a la pista y jugar con los nervios de Fognini que cometió un par de errores infantiles. 7-3 para Nadal y aire fresco.
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No le pasó factura a Fognini perder el primer set de esta manera, y tras un juego de muchas alternancia y más de cinco minutos de duración, Nadal entregó el servicio en el tercer juego del segundo set. Otra vez tocaba remar contracorriente, pero esta vez sin beneficio alguno, ya que el tenista italiano se mostraba más sólido aún con su servicio y sin apenas crearle oportunidades de rotura a Rafa. Todo se iba a decidir en el tercer set.
Quedando por delante un último set para dilucidar el vencedor del encuentro, Nadal tomaba las riendas del set por primera vez en todo el partido. El mallorquín subía la presión al resto para quebrar el servicio de su contrincante, cogiendo carrerilla para llegar hasta un cómodo 5-2 a su favor. El trabajo sucio ya estaba hecho, sólo quedaba cerrarlo, pero ahí apareció el bueno de Fabio, que consiguió quebrarle el servicio a Rafa en el momento más delicado del partido. Lejos de venirse abajo, apareció la mejor versión del balear para llevarse el partido al resto ante la impotencia de Fognini, en lo que sin duda fue el mejor partido en lo que llevamos de torneo. Próxima parada: Nick Kyrgios

