Irreductible Andy Murray

El número uno del mundo salva 7 bolas de partido en un demencial desempate del 2º set  (20-18) a Philipp Kohlschreiber para acceder a semifinales de Dubái.

El británico sobrevive a siete bolas de partido. Foto: Getty
El británico sobrevive a siete bolas de partido. Foto: Getty

Andy Murray ha sacado toda esa garra y sobre todo, esa dureza mental de la que hace gala para sobreponerse a un partido durísimo y a un rival en tromba y entonadísimo como el alemán Philipp Kohlschreiber. El número uno del mundo ha pasado a semifinales de Dubái tras ganar por 6-7(4), 7-6(18) y 6-1 en casi tres horas de un nivel impresionante de tenis. En el desempate del segundo set, absolutamente antológico, el de Dunblane necesitó ocho bolas de set para ganarlo salvando hasta 7 puntos de partido. 31 minutos duró ese tiebreak.

Curioso el dato que rezaba que Andy Murray solo sabía ganar al alemán en tres sets, cediendo siempre una manga. Por una plaza en las semis de Dubái, británico y alemán volvían a verse las caras. La creatividad y finura de Kohlschreiber contra la consistencia, la cabeza y las piernas del número uno del mundo Andy Murray. El primer set tuvo momentos de muy buen nivel, especialmente del teutón. Restos directos, buenas subidas a la red, juego rápido en definitiva con el que desarbolar la muralla numantina que siempre dispone en el fondo de pista el guerrero de Dunblane.

Los mayores problemas con el servicio los tenía Kohlschreiber, aunque solo una bola de 'break' cedió en todo el primer set. Murray se mostraba sólido y con un tenis alegre pero no aprovechaba cuando podía para distanciarse en el marcador. El alemán le maniataba a la mínima. Un rival que siempre le ha creado muchas dificultades al escocés, que le agobía demasiado y no le permite asentarse en la pista.

Kohlschreiber dispuso de un 15-40 con 4-4 y servir para set. El momento de arrugarse que le viene a menudo al de Augsburgo, volvió a aparecer con un resto directamente fuera. La otra bola fue bien salvada por Murray, jugando valiente. Tras el susto, la manga se marchaba al desempate. Mejor el alemán en el inicio. Murray recuperaba la iniciativa con cuatro puntos seguidos y Kohlschreiber enganchaba más tarde otros cinco para dar la sorpresa, al menos relativamente, y apuntarse por 7-6 con 7-5 el desempate, la primera manga. Dos dobles faltas del escocés fueron demasiada rémora para sus intereses.

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Andy Murray metió una marcha más en su tenis en el segundo set para ser más agresivo y llevar la manija del encuentro. Quebraba al alemán por primera vez en el partido en el tercer juego. Mantendría esa ventaja hasta el momento decisivo. Kohlschreiber daba mejores sensaciones, pegaba más, creaba más juego que el británico que corría demasiado detrás de la pelota. Cuando el alemán estaba enchufado, el dueño del encuentro era claro. Con 5-4, el de Augsburgo encontró la inspiración necesaria para quebrar a Murray con un despliegue magnífico desde el fondo. Haciendo de Federer el alemán.

El 'tiebreak' ejercería de juez y sería el campo de batalla definitivo del segundo set. Una bendición que así fuera. Una auténtica maravilla de desempate el jugado por británico y alemán. Una auténtica maravilla. Los dos a tumba abierta, con todo puesto sobre la mesa, jugando al máximo. La batuta la llevaba Murray en cuanto al marcador, con una ventaja de 6-4 con la que parecía igualar el encuentro. Nada más lejos. Necesitó la friolera de ocho puntos de set para atrapar el set. Entre medias, siete bolas de partido de Kohlschreiber, dos de ellas con saque propio, erradas por demasiada ansia y demasiada fe en sus opciones de Murray. Una locura de golpes de otro planeta intercalados con enormes errores. Después de 38 puntos, Murray se anotaba la manga por 20-18, igualando el desempate en Safin y Federer de la Masters Cup de 2004 en Houston.

La historia del tercer set, como cabía esperar, fue muy distinta. Andy Murray mantenía el gran nivel de intensidad del desempate y Kohlschreiber se iba disipando, perdiendo en errores producto del cansancio. El partido seguía vibrante pero con un guion más predecible, que era el del número uno. Tomaba pronto ventaja para marcharse al 4-1. Una vez que se le ha salvado la vida a alguien como Murray, un superviviente, ya es muy complicado revertir la situación. El escocés volvía a hurgar en la herida del alemán y levantaba un 30-0 para quebrar por segunda vez en el set su saque y ponerse con 5-1. La mentalidad de acero de Murray se mostraba irreductible en estas instancias. Después de casi 3 horas de formidable batalla, Murray atrapaba la victoria, denegaba la 400 en la carrera de Kohlschreiber y accedía a semis de Dubái donde esperará al que venza del Donskoy-Pouille.

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