Con la tercera ronda en el horizonte, Garbiñe Muguruza mostró una de las versiones más concentradas en lo mental y seguras en lo táctico. La española derrotó a la inexperta Crawford en dos ajustadas mangas (7-5 6-4), con una continuidad y seriedad competitivas más que interesantes. Sin dejar escapar el plan de partido que decidió llevar a cabo, Garbiñe se cargó de buenos argumentos para generar una buena noticia: transmite sensaciones positivas.
Fue un encuentro trabajado, tácticamente clásico en el circuito WTA, con dos jugadoras de tiro plano, gran envergadura y velocidad en sus golpes, sin demasiada variedad. A ritmo, Garbiñe mostró una enorme concentración en cada golpe, siempre atenta a las direcciones, llegando muy bien a cada pelota desplazada, una flexión adecuada para levantar la pelota y una mentalidad muy positiva, enfocada en no perderle la cara al partido.
Su rival, Crawford, recuperó el break de desventaja en la primera manga y pudo igualar el choque desde el fondo de pista, agresiva en los cruzados, de derecha y de revés. Ahí se vio a la Garbiñe más segura, controlando, centrando sus tiros para no dar tanto ángulo a su rival y cometiendo muy pocos errores. Cuando la norteamericana desbordaba por potencia, Muguruza mantenía la calma y jugaba cada punto con la misma predisposición.
El encuentro, muy igualado en cada juego, se decidió en momentos clave, seguramente donde se explicó la victoria de la tenista española. La diferencia de experiencia jugó en su favor y al borde de decidirse cada parcial llegó una rotura a la postre definitiva para cerrar ambas mangas, principalmente la primera, acompañada de un gesto y un grito de celebración que mantenían el orden y diferencia entre ambas jugadoras. Fue un partido muy positivo para Garbiñe, que luchará por alcanzar los octavos ante Anastasija Sevastova.

