Number One

Andy Murray mantiene su invicto y logra ante Djokovic su primera Copa de Maestros. El Nº1 de 2016 cierra el curso con un parcial de 24-0.

Paf¿Nuevo? Dos apuestas sin riesgo regaladas para empezar a pronosticar partidos
Andy Murray celebra un punto durante la final
Andy Murray celebra un punto durante la final

La ATP ya conoce el nombre de su nuevo rey, el mismo que desmontó el viejo imperio hace dos semanas. Andy Murray conquistó el O2 Arena de Londres ante Novak Djokovic (6-3, 6-4) para proclamarse maestro por primera vez en su carrera. Era su primera final, en juego estaba el número 1 y en sus piernas más de diez horas de desgaste, pero nada de esto fue suficiente para frenarle. El británico cerrará el curso en lo más alto del ranking y da por finalizada la mejor temporada de su vida. Nueve títulos, segundo oro olímpico y trono mundial. No fue el mejor partido de la semana, pero sí fue la confirmación de que el oriundo de Dunblane ha llegado para quedarse.

Ver Tenis en directo

Retransmisión en directo

00:00 / 90:00
Ver Tenis en directo
  1. Inicia sesión o Regístrate
  2. Abre el reproductor de streaming y selecciona el deporte.
  3. Ver el partido online, bet365 ofrece más de 100.000 eventos en vivo al año.
Antes de unirte a bet365 con el fin de ver el partido o cualquier otro evento vía emisión en directo, comprueba con bet365 si, dependiendo de tu lugar de residencia, puedes ver la emisión del evento en directo. Todo lo que necesitas es una cuenta con fondos.

Sonreía Carlos Bernardes en la foto inicial y con motivo. El brasileño, señalado en diversos momentos de su carrera por ciertos tenistas, hoy era el juez de silla elegido para arbitrar el partido más importante del curso. Algo querrá decir esto, aunque mejor nos centramos en el partido. A un lado Djokovic, al otro Murray, los dos mejores jugadores del planeta en cualquier intervalo del calendario, peleaban por absolutamente todo. Pero ese todo no significaba que fuéramos a ver el mejor tenis del universo, aunque hubiera sido justo reclamarlo. Andy no era capaz de meter un primero y Novak no pasaba la bola más allá del cuadro de saque. “WTF!”, gritaron algunos, y no porque estuvieran en las ATP World Tour Finals.

Si existen dos jugadores reconocidos en el circuito por fallar poquísimas bolas en sus encuentros, esos son Andy y Novak. Y ya sabemos lo que pasa cuando ambos se cruzan en la arena, la cita puede hacerse eterna. Pero no, no con estas versiones. El de Belgrado hace meses que perdió esa aura invencible, muchos días sin mostrar al ‘Increíble Nole’ sobre el tapete. Respecto a Murray, montado en la mayor tendencia de su carrera (23 victorias de manera consecutiva), llegaba al domingo duramente castigado por los maratones ante Nishikori y Raonic. Así que partíamos de que ninguno podía hacer del partido un día sin pan, aunque a Djokovic le interesara prolongarlo.

Disparó primero el británico, insistiendo por el lado de revés de Novak para luego aniquilarlo con su drive. Había gozado de dos oportunidades de quiebre, hasta que a la tercera el balcánico cedió. Con su servicio, impenetrable, el serbio no le hacía ni cosquillas. Así cerró con un 6-3 flagrante la primera manga, dándole la vuelta a todas las quinielas que hoy decían que no solamente saldría perdedor de la batalla, si no que saldría en una camilla del estadio.

Las pautas no cambiaron en el segundo parcial. De inicio, otras cuatro pelotas de quiebre a favor del escocés, siendo la cuarta la definitiva. ¿Reacción de Novak en el juego siguiente? Ni mucho menos. Un holgado 40-15 le ponía en bandeja al actual rey del ranking un bonito y amable 6-3, 2-0. La situación era decepcionante por muchas cosas: el nivel del partido era flojo, la versión de Djokovic era espantosa, continuamente tirando pelotas fuera cada vez que buscaba el winner, pero es que ni siquiera Murray estaba brillando como es meses anteriores. Qué acertado estuvo aquel que dijo que en finales como ésta es imposible jugar bien, prácticamente es imposible disfrutar. Pero las copas (la de maestro y la de Nº1) no podía quedarse en la vitrina del torneo, pedían a gritos un dueño.

Tenía que ser Murray quien fuera a recogerlos, era lo justo después de sus últimos seis meses. No sin antes recibir el clásico despertar de Djokovic, herido en orgullo cuando se vio 4-1 abajo en la segunda manga y sin armas para competir. Recuperó un break, salvó el honor y le dejó el partido en manos del escocés. ¿Lo quieres? Gánalo. Cómo rechazar la oferta, pensaría Andy. Le costó tres pelotas de campeonato, de maestro, de número 1 uno, pero lo amarró. Londres vio a su hombre tocar el cielo este verano y hoy lo ha vuelto a presenciar. ¿Será un reinado largo, a trazos o con fecha de caducidad? Estaremos atentos en 2017 para contarlo con la emoción de siempre.

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter