Murray, una más

El escocés avanza hasta su séptima final consecutiva al ganar una vez más a Milos Raonic. Buscará su tercer título en Cincinnati ante un inédito: Cilic o Dimitrov.

Qué importante es la inercia cuando es positiva y está a tu favor. Andy Murray dio muestra de ello en las semifinales del Masters 1000 de Cincinnati al librarse de Milos Raonic casi sin esfuerzo (6-3, 6-3). El británico está viviendo, posiblemente, el mejor momento de su carrera, afortunadamente acompañado también de resultados. En Ohio disputará su séptima final de manera consecutiva, una ronda de la que no se ha bajado desde el torneo de Madrid, hace más de tres meses. A falta del número uno del mundo, el número dos ha cogido el mando.

Y hablando de números, siempre importantes aunque intenten restarles valor, hoy Mios Raonic afrontaba un encuentro muy especial. En juego estaba el acceso a su cuarta final de Masters 1000 (perdió las tres anteriores) y el salto hasta el número 3 mundial, quedándose solamente a la espera de que Murray y Djokovic bajen el pistón. Era un desafío tan completo que el rival tendría que ser el mejor posible. Y ese, a día de hoy, es el escocés. Su verdugo en Australia, en Montecarlo, en Queen’s, en Wimbledon y hoy en Cincinnati. Con esta ya son siete derrotas consecutivas ante él, insistiendo una vez más en la dificultad que atañe el Big Four para el resto de concursantes.

Pero Raonic no jugó bien sus cartas, esto es la verdad. En el primer set, zanjado por 6-3 a favor del oriundo de Dunblane, vimos a un Milos errático hasta la extenuación (17 no forzados), un Milos nervioso desde la línea de saque (3 dobles faltas), un Milos que apenas colocaba un 50% de primeros servicios y que se ahogaba con los segundos (29% de puntos ganados). Con estas cifras no es que sea difícil superar a Andy; es que es imposible. Tanto se animó el vigente campeón olímpico que cerró esta primera manga con un segundo break. Caminaba a sus anchas, muy seguro sobre el cemento y paciente ante las oportunidades. ¿Y el cansancio? ¿Y la pesadez de llevar varias semanas al máximo nivel? Ni rastro. No me preguntes lo que le da Lendl, pero yo también quiero.

Tal era la superioridad que llegó a rozar el mal gusto, y no porque Andy se dejara ir, todo lo contrario. El escocés se esperó hasta el momento fatídico para disparar, con 4-3 al resto. El break ya estaba consolidado, faltaba cerrarlo. Ahí fue cuando se puro bravo Raonic, aunque ya era demasiado tarde. Será la victoria número 22 consecutiva para Murray y la séptima final ininterrumpida. Buscará en Cincinnati su tercera corona (2008, 2011) ante un novato en la categoría: Grigor Dimitrov o Marin Cilic.

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