Un duro batacazo es el que se ha pegado Novak Djokovic en su estreno en el Masters 1000 de Montecarlo 2016. El checo Jiri Vesely ha dado buena cuenta del número 1 del mundo por 6-4, 2-6 y 6-4, lo que supone la primera derrota del serbio a las primeras de cambio en un torneo desde que cayera en 2013 en la Caja Mágica de Madrid ante Grigor Dimitrov. Nole ha explicado en rueda de prensa sus sensaciones post-partido.
"No hay muchas cosas positivas que sacar de este partido. Jugué muy mal", admite el de Belgrado. Sin duda se vio una versión gris y apagada del número uno, con pocos ganadores y muchos errores. La que pudimos ver en Copa Davis y en su estreno en Indian Wells. Pero poco más.
"Ahí tienes la prueba de que nadie es invencible", considera Djokovic, restándole peso a la derrota, que de todas formas escuece a una mente como la suya, que no acepta la derrota en ninguna situación. "Es una derrota difícil de asimilar", afirma el vigente campeón del torneo monegasco.
Djokovic no ha reparado en elogios hacia el espigadísimo tenista checo, su verdugo en Montecarlo. "Tengo que felicitar a mi rival que ha ha hecho un partido muy sólido. Ha servido muy bien, siendo agresivo y muy inteligente desde un punto de vista táctico", cuenta Djokovic.

La derrota parece que no ha venido por casualidad y es que el serbio afirma sentirse fatigado tras un mes de marzo plagado de partidos y victorias. "Me siento muy cansado. Los entrenamientos que realicé vinieron bien en lo que se refiere a las sensaciones, pero no me sentía con frescura. Necesito unas vacaciones para poder descansar. Me encanta Montecarlo y esta no es la manera ideal de comenzar la temporada de tierra batida. Hay que aceptar la derrota y dejarla atrás", cuenta Novak.
Tras este batacazo, sus planes son pleno descanso y preparar concienzudamente su vuelta a Madrid tras dos años de ausencia.

