Las temperaturas de calor extremo presenten en Miami obligaron a Rafael Nadal a despedirse a las primeras de cambio en su undécima participación en el segundo Masters 1000 de la temporada. No fue ni siquiera con una derrota ya que el balear no le quedó otra opción que retirarse en el tercer set ante Damir Dzumhur después de verse gravemente afectado. Hace un par de días comentó en sala de prensa que, a estas alturas de su carrera, la salud era lo primero. Anoche, cumplió con creces su argumento.
“Bien, todo estaba correcto hasta el final del primer set. Entonces empecé a sentirme no muy bien conmigo mismo y comencé a sentirme peor, peor, peor, y peor, hasta que ya habéis visto lo que ha pasado en la segunda manga. Luego he visto que no podía seguir jugando”, explicaba el balear ante cientos de periodistas a esperas de una explicación. Su cara de cansancio y agobio define perfectamente por el calvario que pasó sobre la cancha.
“He intentado resistir la situación, pero tenía un poco de miedo de seguir jugando y perder el conocimiento sobre la pista, me sentía bastante mareado. Llamé al médico un par de veces pero sentía que no estaba del todo seguro sobre la pista, por lo que he decido irme. Realmente quería terminar el pero de verdad que no podía”, subrayó el actual número cinco del mundo. El fisioterapeuta, por cierto, tampoco tuvo dudas a la hora de aconsejar al jugador: “Si te estás encontrando mal, no hay motivo para que arriesgues tu salud volviendo a la pista”. Un hombre sabio.

“Ojalá que no sea nada”, espetó Rafa. Ojalá que solamente sea la causa de las extremas condiciones que hay ahí fuera. Algo ha pasado, quizá puede ser el principio de un virus que, mezclado con las duras condiciones meteorológicas, han terminado por provocarme estas angustiosas sensaciones. Solo hace hora y media que empecé el partido, así que todavía no lo puedo saber”, comentó minutos después de su abandono y de poner el punto y final a esta primera gira estadounidense sobre pistas duras.
Así pues, Nadal se sumó a una lista de jugadores que no pudieron aguantar las condiciones en Cayo Vizcaíno y pone rumbo ya hacia la tierra batida, su parte favorita de la temporada. Miami ya está olvidado, es hora de recuperarse, seguir trabajando y llegar en óptimas condiciones a Montecarlo.

