El futuro es de Thiem

El austriaco conquista en Acapulco su primer ATP 500 y se reafirma como la gran amenaza masculina de la generación de los 90. 

Con 22 años se ha convertido en la gran esperanza regeneracional del circuito ATP. Dominic Thiem confirmó una semana más que 2016 puede ser su gran año de despegue conquistando en Acapulco el título más importante de su carrera. Después de tres mangas de idas y venidas ante Bernard Tomic (7-6, 4-6, 6-3), el austriaco sumó su primer ATP 500, quinta corona de su joven carrera y el segundo de este curso tras el amarrado en Buenos Aires hace dos semanas. Su dominio ya comienza a salirse incluso de la tierra batida, hecho que le deja más cerca que nunca del top10.

El duelo ganaba expectación simplemente por el hecho de tratarse de dos jugadores nacidos en la década de los 90, algo que solamente había ocurrido en dos ocasiones hasta ahora. El tesón de Thiem ante la impredecibilidad de Tomic. La pista rápida favorecía al australiano aunque la presente gira venía hablando austriaco desde hace varias semanas. No fueron los intercambios más bonitos de la semana, la presión y los nervios impidió que así fueran, por lo que aquello se lo llevaría el que más aplomo pusiera ante la marea. Y ahí había un claro favorito.

Primera manga para Thiem, cerrando un tiebreak que nunca debió de llegar debido a que tuvo un 4-1 en contra durante los juegos iniciales. Pero ya conocemos a Tomic, lo mismo te tira un set a la basura que renace en la escena siguiente para igualar la contienda y forzar el parcial definitivo. Se señalaba a la cabeza el oceánico, evidenciando donde está su máximo hándicap a la hora de competir. Incluso arrancó con una ruptura a favor en la reanudación, pero solo fue un cruel espejismo. Cuatro juegos consecutivos de Dominic le dejaron sin respiración. Luego ya era tarde.

Con un saque directo cerró Thiem lo que significa el título más importante de su carrera, su primer ATP 500. Además, la primera corona lejos de la tierra batida de las cinco que ya ostenta. Su Gira Dorada solo puede recibir una nota: sobresaliente. Campeón en Buenos Aires, semifinalistas en Río y campeón en Acapulco. Un récord en la temporada de 18-4 que le sitúan tercera en la Carrera hacia Londres y que lo dejan a menos de 300 puntos de instalarse en el top10, su próximo objetivo a corto plazo. Thomas Muster puede sonreír tranquilo, su heredero cumple cada semana en todas las superficies posibles. El futuro del Tenis se escribe con la ‘T’ de Thiem.


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