La inconstancia llamada Simona Halep

La rumana va cayendo puestos en el ranking y no termina de encontrar los resultados. A pesar de la dinámica no se asusta aunque asegura que es “duro”.

Simona Halep lleva unos meses algo enemistada con su juego, pasando por problemas físicos y sin terminar de sentirse del todo cómoda dentro de las pistas de tenis. Su última decepción llegó en su debut en el Premier WTA de Dubái, donde en su intento de volver a campeonar como hiciera en 2015, cayó a las primeras de cambio ante Ana Ivanovic en sets corridos (7-6(2), 6-2).

La derrota no es un golpe aislado a sus intereses, sino que esta incrementa las dudas sobre la consistencia y regularidad de la ex número dos del mundo en el circuito. Halep arrancó el 2016 siendo la gran aspirante, junto a Garbiñe Muguruza, a intentar coger el trono de Serena Williams. La rumana miraba para arriba y no hacia atrás. Hoy, tras sucumbir en primera ronda en Melbourne y no poder defender el título en Dubái, ya es virtualmente la número 4 del ranking y tiene pegada a 103 puntos a la propia Muguruza que es la quinta en la clasificación mundial.

A pesar de la derrota ante Ivanovic en Dubái, Halep considera que no jugó un mal encuentro. “Saqué bien, resté bien… estoy decepcionada porque perdí, pero no pasa nada. Estoy bien, me encuentro bien físicamente, no tengo dolores en ningún lado y lo más importante es que tengo salud”, dijo la rumana haciendo hincapié en que lo que verdaderamente le importa es su estado físico. Aunque no quiso dejar de recordar que se le hace “duro” quedar eliminada a las primeras de cambio.

Halep, que ya suma cuatro derrotas en sus últimos cinco encuentros, ha estado justificando sus discretos resultados con los problemas que ha sufrido en las ultimas semanas y meses entre el estómago, la nariz (operación) y la oreja, lo que hizo que no se entrenara al máximo de sus capacidades y que no estuviera con todas las energías puestas únicamente en trabajar.

Sin embargo, por más justificaciones que haya, hay una cosa evidente: la rumana está fallando en los torneos más importantes del calendario. En los últimos cuatro Grand Slams encajó: una segunda ronda en Roland Garros, una primera ronda en Wimbledon, semifinales en el US Open y otra decepcionante primera ronda en el reciente Australian Open. Repetidos fracasos en las grandes citas para una jugadora que, a pesar de no poseer ningún título de major, es siempre candidata al título.

La tenista de Constanza llegó con fuerza a la élite, escaló rápidamente en el ranking y se codea desde hace tiempo con las mejores del mundo. Es una más de la cúpula tenística femenina actual, pero la constancia y la regularidad propia de una top-3 mundial no termina de llegar para quedarse. Va a rachas aisladas, como la gran mayoría de sus rivales.

A pesar de la inestabilidad patente, ésta parece que está más arraigada y generalizada, a día de hoy, entre las jugadoras del circuito femenino, por lo que la rumana puede respirar con algo más de tranquilidad. Capaz de lo mejor y de lo peor, Halep tiene el torneo de Doha de la semana que viene para sacarse las malas sensaciones del comienzo de año de encima y empezar a mirar a los torneos de Indian Wells y Miami del mes de marzo de reojo. Allí defiende título en le primero y semifinales en el segundo. Marzo puede ser una inyección de moral o un golpe que la hunda. En ella está.

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