Tras dos horas y 37 minutos, Rafa Nadal se impuso a David Ferrer (6-7 6-3 6-4), en un encuentro llamado a ser uno más dentro de las ATP World Tour Finals, sin mayor botín clasificatorio en el horizonte. Ambos ofrecieron un monumento de intensidad, esfuerzo y calidad que revitalizó el torneo. Se lo llevó Nadal tras reaccionar, demostrando que su puesta a punto ha terminado, y cuya preparación para competir ante cualquier rival está más cerca que nunca de ser algo consumado. Mañana sábado, una prueba definitiva.
El partido más intrascendente de esta Copa de Maestros resultó ser el más ajustado. Con momentos propios de un cruce por un título, Rafael Nadal y David Ferrer completaron una cita más que notable; intensa, orgullosa, vibrante y con constantes alternativas. Inspirados ambos y sin dejar en la reserva ningún esfuerzo, el O2 contempló un duelo que abrillanta un torneo que va de menos a más, en la víspera de todo lo importante que le queda a esta temporada 2015.

En una hora clavada, tras seis breaks totales y una muerte súbita, terminó un primer set con dos partes muy definidas. Un arranque muy rápido a favor de Nadal, con muy buena intensidad de sus golpes y un David precipitado, heredando el nivel mostrado en los dos primeros encuentros. Desde ahí, el alicantino, dentro de un parcial donde los servicios no pudieron sujetar cada ventaja lograda, entró en combustión y ofreció el nivel que tanto ansiaba en los días previos al comienzo del certamen.
La energía iba alimentando la del de enfrente, así que la igualdad era la única opción. Suelto, ligero y valiente, Ferrer comenzó a ganar tiempo a cada bote, soltando la mano con aceleración, tirando paralelos con una confianza pasmosa y jugando un tenis muy agresivo. Con un lustre opuesto a lo ofrecido durante la semana, David movía a Rafa con golpes de mano, anticipándose y atacando de frente para dominar. Ferrer buscaba y hallaba el camino: quería que los puntos dependiesen de su juego. Tras ceder los tres primeros games, David se colocaba 4-3.
Nadal, que sin brillar estaba compitiendo de tú a tú, necesitó ajustar determinados parámetros en la segunda manga. 7 ganadores y 18 no forzados fue el bagaje en la de apertura. Ante eso, Rafa dio un paso al frente. Y ahí mostró un nivel fantástico. A pesar de dibujar un 46% (!) de primeros saques, el mallorquín aprovechó el -11 de David entre ganadores y unforceds, para realizar un set sin dudas, muy dentro de la pista, cambiando direcciones con la pelota en plena ascensión. Un riesgo medido y sostenido por un nivel competitivo y de confianza que, más allá de cierta irregularidad, deja a Rafa visiblemente mejorado. Motivos de claro optimismo.

Los errores, fuesen de la magnitud y cantidad que fuesen, parecían justificados dada la intensidad y la predisposición a competir que ambos mostraron. Por momentos el choque rozó lo monumental, pues Nadal jugaba en menos de un día una semifinal ante el número 1 y Ferrer parecía querer compensar por todo lo nublado que su tenis se mostró anteriormente. El primer juego del parcial decisivo se fue a los 14 minutos, haciendo del partido el más largo del torneo.
La adrenalina se apoderó de la escena y creció hasta su desenlace. Un Nadal muy entero, con una enorme seguridad y control del partido, terminó rompiendo en el noveno juego. El manacorí cerró con pleno su grupo y completó su recuperación en su gira menos agradecida históricamente. Jugará por el pase a la final desarrollando un tenis equilibrado. Justo lo que buscaba y predicó.

