De menos a más y en una nueva remontada ante otro perfil a priori más habituado al indoor. Así fue en resumen la victoria de Rafa Nadal sobre Marin Cilic en los cuartos de final del ATP Basilea. El mallorquín volvió a remontar por tercer partido consecutivo un marcador realmente adverso (4-6 0-2) y jugara su tercera semifinal consecutiva desde que cayera en la tercera ronda del US Open. Con dudas en algún tramo, el balear terminó jugando un tercer set de muy buen nivel.
En el arranque, la igualdad imperó sobre el cemento suizo. Tanto croata como español no afrontaron bolas de break en sus primeros cuatro turnos al saque. Sin especial atrevimiento, ambos llevaron a cabo sus planteamientos más predecibles. Marin buscó el desequilibrio, que el punto dependiera de sus tiros y primer servicio (12 ganadores, 13 no forzados), mientras Nadal se mostró cauteloso y consistente (1 ganador, 6 no forzados), sin terminar de soltar sus golpes y esperando buscar la ventaja en momentos concretos. A la primera bola de break a favor, Cilic rompió y cerró la primera manga con su saque.
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— TennisTV (@TennisTV) octubre 30, 2015
El croata se hizo con una tempranera rotura que le puso con un 6-4 2-0, un escenario en el que si un protagonista es Rafa Nadal, nunca está cerrado. El balear ya avisó en los dos turnos de Cilic al servicio, y fue en el tercero cuando el español dio la vuelta al encuentro. Rafa pasó a controlar el mismo, intimidó a Cilic igualando a dos e interpretó con mayor compostura el momento del encuentro. Sus golpes y sus piernas achicaron espacios y Cilic comenzó a pestañear con demasiada frecuencia.
Nadal, que arrancó la cita intermitente, con mucho juego corto y demasiada dependencia del error ajeno, ajustó profundidad y posición y terminó pasando al ataque sobre la debilidad competitiva de su oponente. El tercer parcial fue reflejo del cambio de guardia. Nadal rompió de entrada y gobernó el marcador y la altura de su posición con mayor tranquilidad. Sin buenos números y sin alardes evidentes, Rafa supo reconducir con calma una nueva adversidad.
Consiguió descalibrar los tiros planos de Marin, quien ante el sudor nervioso que aparece en su frente cuando el pulso se acelera, suele tener serios problemas para hacer su juego sostenible y continuo. Ahí Nadal puso el cebo, esperó su momento y dio la vuelta mental y tenísticamente al choque. 14 ganadores y 26 no forzados fueron suficientes para situarse en las semifinales de mañana, con un tercer parcial muy positivo para buscar una nueva final en 2015.

